– El piso de liquidez puede variar
– Momentos adecuados para invertir en bonos
– Contexto que sustenta la estrategia
El riesgo país de Argentina culminó el miércoles en 510 puntos básicos, tras haber rebotado desde un mínimo de 402 puntos registrado en julio, de acuerdo con datos de mercado que han sido analizados. Este indicador había alcanzado un pico intradiario de 535 puntos el 20 de agosto y fluctúa entre 494 y 505 puntos entre el 18 y 21 del mismo mes.
Este incremento se produce en un período de mayor volatilidad para los bonos soberanos, en un contexto internacional donde la tasa del Treasury a 30 años se encuentra en niveles máximos de varios años. Ante esta situación, el asesor financiero Nicolás Parreira detalló qué proporción de la cartera es conveniente mantener en dólares líquidos y bajo qué condiciones es recomendable regresar a los bonos.
Parreira sugirió mantener entre un 15% y un 20% de la cartera en liquidez. Para aquellos inversores con un perfil más arriesgado, añadió una opción interesante. “En perfiles más arriesgados compraría cedears de criptoactivos o metales, como el oro”, recomendó. Además, justificó este nivel de liquidez argumentando sobre la simetría de riesgos. “No me quedaría completamente líquido porque si el riesgo país desciende rápidamente a 450 puntos, podríamos perder una parte significativa de la recuperación, pero tampoco estaría 100% invertido luego del aumento de volatilidad que observamos en agosto”, advirtió.
El asesor resumió su enfoque al afirmar que “la estrategia no es adivinar el piso, sino tener suficiente posición para participar de una recuperación y la cantidad necesaria de liquidez para aprovechar una nueva corrección”.
Al preguntar si el rango del 15% al 20% se establece como un piso fijo o variable, Parreira aclaró que se trata de una posición táctica. “Para mí no es un porcentaje fijo. Es una variable táctica dependiente del contexto. En condiciones normales, con volatilidad moderada y una perspectiva positiva sobre Argentina, podría manejar entre un 10% y un 15% de liquidez dólarizada”.
El reciente incremento en el rango actual se relaciona directamente con la situación de agosto, y el asesor destacó: “Hoy elevaría este nivel a un 15% a 20%, ya que tenemos el riesgo país cerca de 500 puntos, mayor volatilidad y un contexto internacional más desafiante”. Esta distinción es relevante para quienes estructuran su cartera con reglas rígidas. El nivel de liquidez no se define de una sola vez, sino que se ajusta conforme a la evaluación del riesgo país y las tasas globales en cada momento.
Una vez establecido el porcentaje de liquidez, es fundamental considerar cuándo utilizarla. Parreira sugiere siempre mantener una posición mixta, evitando estar completamente líquidos o totalmente invertidos, con el objetivo de que la cartera pueda beneficiarse tanto de una recuperación en los bonos como de una posible caída, sin quedar expuesta en ninguno de los dos escenarios.
Esta lógica también explica por qué el asesor no aconseja destinar toda la liquidez excedentaria a un único instrumento.
Para aquellos con un perfil más conservador, la liquidez en dólares actúa como un resguardo directo. En cambio, para los inversores dispuestos a asumir un mayor riesgo, incorporar cedears de criptoactivos o de oro representa una opción adicional de cobertura que no depende exclusivamente de la evolución de la deuda argentina.
El endurecimiento de las condiciones financieras internacionales forma parte de un mercado de bonos americanos que atraviesa un momento de tensión histórica, en el que el Treasury a 30 años, al alcanzar máximos de varios años, encarece el activo libre de riesgo y reduce su atractivo relativo.
El rendimiento del Treasury a 30 años alcanzó un 5,33% el 18 de agosto, su nivel más alto desde 2007, y luego cedió hasta establecerse entre un 4,96% y un 5,17% hacia las últimas semanas de agosto.