Economía

Inicia el RIMI para Pymes: incentivos disponibles y cómo registrarse

– Definición del RIMI y su público objetivo

– Inversión requerida por las Pymes

– Gastos elegibles dentro del RIMI

– Beneficios fiscales que ofrece el RIMI

– Proceso de inscripción en el RIMI

– Funcionamiento de cada incentivo

– La importancia de la documentación en regla

Las pequeñas y medianas empresas que planifican realizar una inversión productiva ya pueden iniciar el trámite para acceder a los beneficios fiscales del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Esta semana, la autoridad correspondiente implementó el Sistema de Gestión de Inversiones (SGI), una plataforma digital diseñada para registrar proyectos, seleccionar incentivos y monitorear las inversiones.

El sistema comenzó a operar el 25 de agosto, coincidiendo con la entrada en vigencia de la Resolución General 5889/2026. Por el momento, el RIMI es el primer régimen que se ha integrado al SGI, cuyo propósito es concentrar la información sobre inversiones y llevar a cabo controles proactivos basados en los datos que posee la entidad.

Aunque a menudo se lo menciona como un “mini RIGI para Pymes”, el RIMI presenta normativas y alcances específicos. Esta descripción facilita la comprensión de su finalidad: ofrecer incentivos tributarios que motiven a las empresas de menor tamaño a realizar inversiones productivas en el país.

Establecido por el Título XXIII de la Ley 27.802, el RIMI se aplica a micro, pequeñas y medianas empresas hasta el Tramo 2, en relación con las inversiones productivas que efectúen en Argentina. Su finalidad es fomentar la inversión, mejorar la competitividad, desarrollar cadenas de valor, aumentar las exportaciones y favorecer la creación de empleo.

Para que una Pyme acceda al régimen, es fundamental contar con el Certificado MiPyME vigente desde el primer día del mes en que inicia el ejercicio fiscal donde se efectuará la inversión, y estar registrada como MiPyME en el Sistema Registral correspondiente. Si la empresa lleva a cabo su primera inversión en el mismo ejercicio fiscal en el que comienza sus actividades, deberá tener el certificado al momento de realizarla.

El régimen abarca las inversiones productivas realizadas durante los primeros dos años de vigencia, conforme a las condiciones establecidas por la ley y su reglamentación.

Uno de los aspectos centrales del RIMI es que el monto mínimo de inversión varía según el tamaño de la empresa. Según la normativa, los montos son:

– Microempresas: inversión mínima de u$s 150.000. – Pequeñas empresas: monto mínimo de u$s 600.000. – Medianas empresas Tramo 1: deben alcanzar una inversión de al menos u$s 3,5 millones. – Medianas empresas Tramo 2: el piso asciende a u$s 9 millones.

El cálculo se realiza neto de IVA, y la inversión debe cumplir con el mínimo requerido dentro del período indicado.

Adicionalmente, existen excepciones importantes, donde ciertas inversiones pueden acceder al programa sin estar sujetas a los montos mínimos. Esto incluye sistemas y equipos de riego, bienes de alta eficiencia energética, mallas antigranizo en el sector agrícola y ciertos bienes semovientes.

El RIMI no se aplica a cualquier tipo de gasto, siendo necesario que la inversión sea productiva. La normativa incluye, entre otros, bienes muebles nuevos amortizables, a excepción de los automóviles, siempre que se destinen a actividades productivas en el país. También se consideran algunas obras productivas realizadas en el territorio nacional.

Respecto a los bienes de capital, la reglamentación detalla cuáles son los admisibles para informática y telecomunicaciones, así como listados específicos para sectores como energía y agro. En el sector agrícola, se incluyen equipos de riego, mallas antigranizo y ciertos bienes semovientes, mientras que en el ámbito energético se contemplan inversiones en eficiencia energética y energías renovables, entre otras.

Se excluyen, en cambio, las inversiones en activos financieros, portfolio e bienes de cambio.

El principal atractivo del régimen radica en dos incentivos fiscales: la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y la devolución de créditos fiscales de IVA.

La amortización es el mecanismo que permite a una empresa distribuir fiscalmente el costo de un bien a lo largo del tiempo para generar ingresos. El RIMI permite acelerar este proceso, facilitando el adelanto de deducciones fiscales en el Impuesto a las Ganancias.

Para los bienes muebles amortizables, la ley establece que su amortización puede realizarse en dos cuotas anuales iguales en lugar de a lo largo de toda su vida fiscal. En el caso de las obras, la cantidad de cuotas se basa en una vida útil del 60% de la estimada. En ciertos casos, como con equipos de riego y bienes de alta eficiencia energética, la amortización puede realizarse en una única cuota.

En términos prácticos, esto significa que una empresa no necesariamente pagará menos impuestos sobre las Ganancias solo por utilizar el régimen, pero podrá adelantar su deducción fiscal, mejorando así su flujo de caja en los primeros años.

El segundo beneficio se relaciona con la acumulación del IVA en las inversiones productivas. Los créditos fiscales generados pueden solicitar su devolución tres períodos fiscales mensuales después de su cómputo inicial.

Para una Pyme que efectúa una inversión considerable, este beneficio no sólo tiene relevancia tributaria, sino también financiera, al permitir recuperar antes el IVA asociado a la inversión.

La novedad de esta semana es la habilitación del canal digital para comenzar el proceso de inscripción. Se implementó el Sistema de Gestión de Inversiones (SGI), que permitirá registrar inversiones y gestionar los beneficios del RIMI.

El nuevo sistema permite una gestión integral del proyecto de inversión y la selección del beneficio fiscal deseado.

Antes de iniciar este proceso, la empresa debe asegurarse de tener sus datos y condiciones fiscales actualizadas, incluyendo la correcta caracterización como MiPyME cuando sea pertinente.

El primer paso es registrar el proyecto de inversión, informando las inversiones productivas y asociándolas al proyecto correspondiente, incluyendo la fecha de puesta en marcha de las mismas.

El SGI mostrará los comprobantes electrónicos que ya estén cargados en la base de datos, y el contribuyente deberá validarlos, además de poder realizar modificaciones, incluir nuevos comprobantes o eliminar información según sea necesario. También permite la carga manual de datos o mediante importación.

Asimismo, facilita la presentación de documentos adicionales requeridos según las particularidades de cada régimen y el seguimiento del progreso de las inversiones.

La elección del beneficio fiscal debe hacerse al registrar el proyecto en el SGI, pero los pasos a seguir varían dependiendo del incentivo seleccionado. Si se opta por la devolución del IVA, se puede presentar una pre-solicitud, y posteriormente formalizar el pedido conforme al procedimiento indicado.

Si se opta por la amortización acelerada en Ganancias, la información deberá ser ingresada en el SGI antes de la fecha límite de la declaración del Impuesto a las Ganancias.

Es fundamental que haya consistencia entre la información del SGI y la declaración jurada de Ganancias; los bienes informados y la amortización computada deben coincidir con los datos registrados.

Así, el SGI actuará como un registro preliminar de la inversión y de los beneficios que se utilizarán en las declaraciones impositivas.

Para una Pyme que planea adquirir maquinaria, expandir una planta, incorporar tecnología o realizar inversiones productivas, el RIMI puede significar un significativo alivio financiero. Sin embargo, no se trata de un beneficio automático; es vital que la empresa cumpla con los requisitos establecidos y pueda validar las inversiones realizadas. La entidad reguladora y los organismos pertinentes podrán llevar a cabo controles sobre la información y documentación entregadas.

En caso de incumplimientos que lleven a la caducidad del régimen, el contribuyente podría verse obligado a restituir créditos fiscales recuperados o pagar las diferencias de Ganancias, incluidos intereses y multas pertinentes.

Por lo tanto, para aquellas empresas que están considerando una inversión entre u$s 150.000 y u$s 9 millones, el RIMI puede ser una herramienta valiosa para optimizar el tratamiento fiscal y financiero del proyecto.