A pesar de este optimismo económico, el ánimo social en Argentina cerró agosto de 2026 en su punto más bajo del año, de acuerdo con el Estudio de Opinión Nacional de Reale Dalla Torre Consultores (RDT).
La principal preocupación de los encuestados sigue siendo el dinero, con un contundente 53,8% que afirma que “no alcanza”, seguido por el empleo (41,8%), el incremento en las tarifas de los servicios públicos (38,4%), la inseguridad (36,3%) y la corrupción (33,8%). La inflación se posiciona en el sexto lugar, recopilando un 29,9% de menciones.
El conocido eslogan “no hay plata”, acuñado por Milei durante su campaña electoral en 2023 y que se convirtió en un emblema durante los primeros meses de su gobierno, ahora le retorna con fuerza.
El informe destaca un dato relevante: la inquietud por la situación económica personal ha permanecido constante, sin bajar del 52% en los seis meses analizados de 2026. Hubo oscilaciones en otros temas, como la inseguridad, que alcanzó su punto más bajo del año junto a la corrupción.
La evaluación de la situación económica personal también ha mostrado un deterioro significativo. Solo el 5,5% de los consultados describió su situación como “buena”, mientras que un 43,3% la calificó de “difícil” y un 24,9% como “mala”. En total, el 68,2% se autopercibe negativamente, el porcentaje más elevado de toda la serie de 2026, superando incluso los momentos más críticos de la primera mitad del año.
El estudio señala que el leve repunte experimentado en julio, cuando la autopercepción positiva alcanzó el 36,4%, fue efímero; en agosto, los índices volvieron a caer a niveles muy bajos.
El análisis de Reale Della Torre indica que las expectativas para el futuro no son alentadoras. La proyección de la economía para el año próximo revela un descenso en el optimismo, alcanzando solo un 30,8%, mientras que el pesimismo asciende al 53,8%. Además, el porcentaje de quienes no saben qué esperar ha llegado al 15,4%, el nivel más alto desde abril.
La percepción de que la crisis ha sido superada también se ha deteriorado: únicamente el 16,6% cree que “lo peor ya pasó”, cifra que desciende por segundo mes consecutivo; en contraste, el 36,4% considera que lo peor está por llegar y el 33,2% opina que actualmente estamos en el peor momento. En conjunto, siete de cada diez argentinos sitúan lo más grave de la crisis en el presente o en el futuro.
Un hallazgo crucial del informe se refiere a la valoración del esfuerzo realizado en los últimos dos años. Por primera vez en la serie, la mayoría opina que ese sacrificio “no va a servir para nada” (42,5%), superando por primera vez a quienes creen que “va a valer la pena” (37,6%). La diferencia de 4,9 puntos es la más amplia registrada hasta ahora; en junio, la relación era opuesta, con una ventaja de 2,2 puntos para quienes mantenían expectativas sobre el esfuerzo.
Un pequeño 5,8% de los encuestados afirmó no estar realizando ningún sacrificio económico y un 14,1% no pudo definir su postura. El estudio de RDT revela un panorama donde todos los indicadores de ánimo social presentan un deterioro simultáneo: aumentaron las preocupaciones económicas, se amplió la brecha entre la macroeconomía y la situación cotidiana, descendió el optimismo futuro y se debilitó la confianza en que el esfuerzo realizado obtenga recompensa.