Sociedad

Una argentina compartió su experiencia en India: ‘La vida de los indios no vale’

La decisión de Maga Perez Zannoner de mudarse a India representó un desafío inesperado, ya que debió adaptarse durante un año a costumbres, estilos de vida y formas de relacionarse muy distintas a las que estaba acostumbrada. Establecida en Mumbai, la experiencia la llevó a salir de su zona de confort y redibujar su perspectiva sobre la seguridad, el rol de la mujer, la vida laboral y el valor que cada cultura otorga a la existencia humana.

Al tomar la decisión de mudarse, confiesa que se sentía “completamente aterrada”. Era consciente de las imágenes que circulan sobre el país, asociadas al caos, el tráfico desbordante, la pobreza, la suciedad y las marcadas diferencias culturales, y en sus primeros días esas impresiones parecieron validarse.

Sin embargo, tras un año de inmersión, su conclusión es más matizada: “India me destruyó, me sacó de mi zona de confort, pero también me reconstruyó”, reflexionó en un video que compartió en una plataforma digital.

Una de las primeras aclaraciones que hizo es que, desde su experiencia en Mumbai, el país no siempre refleja la imagen extrema que se puede construir desde afuera. Reconoce el caos de la ciudad, la presencia de basura y olores penetrantes, además de que quedan muchas áreas por mejorar. No obstante, sostiene que halló numerosos espacios limpios y que algunos de los prejuicios que poseía antes de llegar resultaron ser exagerados.

Su percepción en relación a la seguridad también sufrió un cambio. La argentina expresó que en Mumbai llegó a sentirse más segura caminando sola que en Buenos Aires, afirmando que podía esperar un auto durante la noche sin experimentar el mismo temor a los robos que sentía en su país natal.

Sin embargo, distingue esta sensación de seguridad de una incomodidad relacionada con las normas sociales y el enfoque hacia las mujeres. Relata la existencia de una cultura más conservadora, en la que una mujer que camina sola o se muestra con atuendos más reveladores puede atraer particularmente la atención.

Los primeros meses no estuvieron exentos de dificultades. Recuerda que durante tres días apenas salió del hotel debido al miedo que le generaba cruzar las calles y enfrentar un tránsito mucho más desorganizado que el que conocía.

La gastronomía fue otro reto a superar. El picante resultaba tan abrumador que en varias ocasiones tuvo que dejar de comer, aunque con el paso del tiempo logró una adaptación parcial a los sabores autóctonos.

Cuando se le preguntó sobre la principal diferencia en la concepción de la vida entre India y Argentina, su respuesta fue contundente. “En India la vida no vale, la vida de los indios no vale, y para ellos no vale, que es lo peor”, afirmó. Aclaró, no obstante, que se refería a su percepción sobre las condiciones laborales y el cuidado personal observados durante su estadía.

Puso como ejemplo a trabajadores de la construcción que desempeñan tareas sin las medidas de seguridad adecuadas y que se ven obligados a trabajar jornadas muy prolongadas.

Según ella, estas situaciones envían un mensaje sobre cuánto se protege a una persona y qué está dispuesta a tolerar en su vida cotidiana, una disparidad que contrapone con el enfoque que observa en su país en relación al autocuidado.

El rol de la mujer en sociedad fue otro tema que la impactó. Al finalizar su reflexión, aseguró que vivir allí la llevó a confrontar una cultura que mantiene roles de género mucho más tradicionales. “A la mujer se la denigra bastante por una cuestión de que el hombre es el que hace las cosas y la mujer es la que acompaña al hombre”, explicó, destacando uno de los mayores contrastes con la mentalidad que había experimentado en Argentina.

Sin embargo, no todo en su balance del año es negativo. Entre las sorpresas más gratas encontró similitudes con los hindúes en torno a la relevancia de compartir comidas, disfrutar del tiempo con amigos y mantener vínculos familiares cercanos.

Además, valora las amistades que forjó con personas de diversas nacionalidades, una experiencia que considera difícil de alcanzar en Argentina.