Economía

Inteligencia artificial y cambio laboral: los nuevos retos del mercado de trabajo

El panorama laboral ha experimentado transformaciones significativas en los últimos años, enfrentando nuevos desafíos. La llegada de la inteligencia artificial, junto con reformas reglamentarias y cambios en los esquemas de trabajo, son algunos de los elementos que contribuyen al debate sobre el futuro del trabajo. En este contexto, el 62° Coloquio de IDEA enfatizó la importancia de aumentar la productividad, capacitar a los trabajadores y facilitar la inclusión de más personas en el ámbito laboral.

La inteligencia artificial está comenzando a modificar el mercado laboral, aunque su efecto aún no se traduce en una pérdida masiva de empleos. El impacto se manifiesta en las tareas que realizan los empleados, en los perfiles que buscan las empresas y en la necesidad de capacitar a quienes deben adaptarse a nuevas formas de producción.

Luciano Laspina, economista y director de CIPPEC, explicó que la implementación de la inteligencia artificial avanza a un ritmo relativamente lento y que es crucial distinguir entre la sustitución de tareas y la rapidez con la que las empresas adoptan esta tecnología. Según Laspina, aproximadamente un 43% de las tareas podría ser reemplazado por inteligencia artificial, pero eso no implica que las ocupaciones vayan a desaparecer. En muchos casos, la tecnología sustituye tareas específicas y permite que el trabajador se enfoque en otras responsabilidades. “La IA es una oportunidad para aumentar la productividad laboral”, manifestó, aunque resaltó que para hacer realidad este potencial también se requiere un crecimiento económico.

Aún así, la adopción de la inteligencia artificial en las empresas es limitada. Laspina indicó que su uso intensivo afecta a cerca del 10% de las empresas en el país, en comparación con menos del 20% en Estados Unidos. Para el economista, el impacto es mayor en las empresas del sector de tecnologías de la información, mientras que es menor en aquellas donde predomina la interacción humana y el juicio personal.

Durante el Coloquio, los empresarios debatieron la situación en el panel titulado “Modo futuro: el trabajo en una era de transformación”. Sofía Vago, de Accenture, destacó que ocho de cada diez empresas están integrando inteligencia artificial en sus procesos, señalando que el reto no solo consiste en incorporar herramientas tecnológicas, sino también en repensar los procesos de manera integral. “Es fundamental potenciar a cada trabajador en sus funciones”, comentó.

Por su parte, Alejandro Gorodisch, de Farmacity, resaltó la importancia de preparar a los empleados que están más expuestos a los cambios. La empresa emplea ya herramientas tecnológicas, como la receta electrónica, que agilizan procesos administrativos, liberando tiempo para brindar atención más personalizada.

Diego García, representante de Despegar, coincidió en que la inteligencia artificial contribuye a optimizar procesos, aunque subrayó que el criterio humano sigue siendo esencial para su supervisión. En el sector turístico, explicó, la tecnología facilita la personalización de itinerarios y adapta las ofertas a los intereses de cada viajero.

Santiago Bulat, economista y director de Inveq, también participó en el Coloquio y centró su análisis en un problema más inmediato: la composición del empleo en Argentina. Según su exposición, la informalidad laboral ha pasado de aproximadamente un 33% durante más de una década a un 38% en la actualidad. Si se considera el empleo independiente, este porcentaje se eleva cerca del 45%. Para los jóvenes de hasta 29 años, la informalidad supera el 58%.

Bulat argumentó que Argentina no enfrenta necesariamente una crisis de desempleo, sino que se está produciendo una transformación en la composición de los puestos de trabajo. Mientras algunos sectores disminuyen su dinamismo, otras modalidades laborales como el trabajo independiente, el empleo informal y el pluriempleo van en aumento.

El desafío radica en garantizar que los trabajadores que abandonan sectores en declive se reinserten en actividades con mayores perspectivas de crecimiento. Para ello, mencionó ejemplos de Australia, Canadá, Chile, Colombia y Uruguay, donde el crecimiento sectorial en minería, energía, servicios o salud ha estado acompañado por transformaciones en el mercado laboral.

La conclusión general fue que el crecimiento económico por sí solo no es suficiente. Es necesario implementar políticas de productividad, simplificar regulaciones, establecer incentivos para la contratación formal, capacitar a los trabajadores y llevar a cabo una adecuada fiscalización.

El debate también consideró una perspectiva sindical. Cristian Jerónimo, miembro del triunvirato que lidera la CGT, coincidió en que el mundo laboral está cambiando y que las nuevas tecnologías y modalidades de empleo exigen una actualización de las instituciones. En una conversación, cuestionó la reforma laboral promovida por el Gobierno, considerándola “una oportunidad perdida”. Aunque el sindicalismo no se opone a la modernización de las relaciones laborales, demandó que los cambios sean discutidos entre todos los actores involucrados. “El mundo del trabajo cambió: hay nuevas actividades y quienes no se actualizan quedan afuera. Creemos que la reforma laboral no tuvo un impacto positivo y fue concebida desde una perspectiva ideológica, causando efectos negativos en los sectores productivos. Cada vez que se cierran fábricas, se apagan comunidades”, concluyó.