La reciente aparición de ballenas muertas en la costa de la Península Valdés ha encendido las alarmas entre los especialistas, tras el descubrimiento de otros cinco cadáveres en un lapso de 48 horas. Según información del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), los datos preliminares sugieren que la tasa de mortalidad de crías de ballena franca austral durante esta temporada podría superar el récord establecido en 2012. Los cuerpos fueron encontrados en diferentes sectores de la costa de Puerto Madryn, y el último hallazgo tuvo lugar el martes. Entre el domingo y el lunes, se había reportado previamente el hallazgo de cuatro ballenas, con longitudes que oscilan entre los 10 y 14 metros. La principal hipótesis que manejan los expertos sostiene que estas muertes podrían estar relacionadas con el fenómeno de la marea roja, que consiste en una proliferación masiva de microalgas en el océano o en las desembocaduras de ríos, fenómeno estimulado por factores ambientales como el aumento de la temperatura, la luz solar y la disponibilidad de nutrientes. Mariano Coscarella, biólogo e investigador del CONICET, indicó: “La principal hipótesis que estamos trabajando es que en el mes de octubre las ballenas en el Golfo comienzan a prepararse para iniciar su viaje de alimentación y comienzan a alimentarse en el Golfo. Y, como sucedió en temporadas anteriores, por ejemplo, en el 2024 o en el 2022, cuando se alimentan, ingieren también algas de las que conocemos como las que producen la marea roja”. Además, agregó: “Eso afecta a los juveniles y adultos que están alimentándose. Lo que estamos viendo probablemente no sea el mismo fenómeno, pero estos son los primeros animales que hemos visto, se han tomado las muestras y habrá que analizarlo”. El investigador también mencionó que en el caso de las crías se ha detectado la presencia de una bacteria que ha causado brotes de erisipela, y aunque los informes preliminares apuntan a esta bacteria, aún se esperan los resultados finales. En cuanto al censo de septiembre, se identificaron 1375 ballenas francas australes en las costas de Chubut, de las cuales 409 eran crías. Los registros iniciales del ICB advirtieron que la mortalidad podría superar los 113 ejemplares documentados en 2012. Sin embargo, se requiere consolidar estas cifras y analizarlas en relación con los nacimientos de la temporada para evaluar el impacto poblacional. El año pasado se registró un récord de 2200 ballenas en el Golfo Nuevo, con 80 muertes documentadas. En contraste, este año, se han contabilizado más de 340 ballenatos muertos entre las 1200 ballenas francas observadas. Además de analizar las muestras de los animales fallecidos, se consideran necesarios estudios en las aguas de los golfos Nuevo y San José para investigar las condiciones ambientales que podrían afectar la salud de las ballenas. La vigilancia sistemática de las costas también es crucial para determinar el número de muertes, evitar duplicaciones y caracterizar la magnitud del fenómeno en el tiempo y el espacio.