Política

CAMBIEMOS EMPIEZA EN FEBRERO

La campaña de Cambiemos empezará a analizarse a inicios de marzo próximo, una vez que en cada una de las 135 localidades de la Provincia de Buenos Aires queden constituidas las mesas de conducción de la fuerza que agrupa a dirigentes del PRO, radicales, coalicionistas y del Partido Fe de Gerónimo Momo Venegas.

En la primer semana de febrero la mesa provincial de Cambiemos se juntará en La Plata para delinear los pasos a seguir y desde allí se armará un esquema que se repetirá en todo el territorio.

Si alguien supone que dentro de este esquema hay una chance para que los peronistas que se han incorporado estos últimos meses también participen, seguramente quedará desilusionado. Nada de eso pasará.

Días atrás, uno de los de los responsables de ocultar cotidianamente la actividad de los intendentes y que participa de las presencias de María Eugenia Vidal por los municipios, disipó cualquier posibilidad de abrir más el juego en la conducción de Cambiemos. “Los radicales son nuestros principales aliados. Y eso no se toca”.

La frase surgió luego de revisar diversas actitudes de dirigentes que vienen participando del peronismo “dialoguista” pero que en los últimos meses han mantenido un sensible segundo plano.

Tal es el caso del intendente de Merlo, Gustavo Menéndez. Debido a sus múltiples viajes al exterior, “el tano” sobrevoló la actividad partidaria sin involucrarse tan activamente como lo hizo en la primera parte de 2016.

Amigo personal de dos dirigentes hoy enrolados en Cambiemos como el actual ministro de Gobierno bonaerense, Joaquín De la Torre, y de su vecino y referente previo, Jesús Cariglino,  Menéndez también especula con ser uno de los más beneficiados con la buena relación que mantiene con la gobernadora María Eugenia Vidal.

“Ya bastante tenemos con nuestros quilombos como para agregar otros ajenos”, dijo entre risas la misma fuente, poseedor de un despacho permanente en la Casa de Gobierno provincial y en la sede porteña del Banco Provincia.

Tanto macristas como radicales tienen mucho por discutir. Mientras que los “amarillos” tienen que repartir sin ofender los cargos entre los hombres de confianza que la gobernadora incluirá –hoy casi no tiene a nadie- los otros referentes partidarios como Jorge Macri y Emilio Monzó saben que tienen acotadas chances de reclamar.

Mucho menos a los radicales. Si bien Daniel Salvador es el conductor partidario, internamente los radicales nunca terminan de saldar sus diferencias y Ricardo Alfonsín, a quien nadie podrá soslayar, hace lo imposible para desmarcarse de Cambiemos.

“Ricardito” sabe que su malhumor ayuda la teoría de Sergio Massa, quien sostiene que podrá incorporar radicales ofendidos durante este año. Y también que, a pesar de que no gusta ni un poquito su actitud, nadie quiere ver afuera de Cambiemos al poseedor de un apellido tan ilustre dentro y fuera del centenario partido.