Un mes después de la derrota de Argentina 1-0 en la final del Mundial 2026 ante España, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) emitió un extenso comunicado en sus redes sociales, condenando una “campaña miserable para instalar que esta Selección se había entregado”. En su mensaje, Claudio Chiqui Tapia sostiene que hubo una “operación” en relación con los acontecimientos de la final. Esta afirmación alude a numerosas teorías conspirativas que surgieron tras la caída del equipo en el MetLife Stadium de Nueva York. “Lo más llamativo es que, después de un mes, ninguno pidió disculpas. Ninguno salió a decir: ‘Nos equivocamos’. Ninguno tuvo la honestidad, la dignidad o simplemente los huevos para hacerse cargo”, afirmó. Tapia aludió a los comentarios que circularon sobre los jugadores argentinos luego del rendimiento del equipo en la final, que culminó con el triunfo español en tiempo suplementario. “Mientras nuestros jugadores dejaban todo en la cancha, algunos afuera hacían exactamente lo contrario: sembraban odio, dividían, ensuciaban y buscaban destruir la imagen de una Selección que se ganó el respeto de millones”, subrayó. El dirigente instó a quienes difundieron estas versiones a asumir la responsabilidad: “No alcanza con callarse. No alcanza con esperar que pase el tiempo. No alcanza con cambiar de tema y hacer como si nunca hubieran dicho nada. Aunque ahora quieran evitar los comentarios o reproches de la gente por todas las mentiras que dijeron, no van a poder borrar lo que hicieron. Porque hay palabras que tienen consecuencias y acusaciones que dejan marcas”. “De tratar de traidores a los jugadores de la Selección no se vuelve”, es una de las frases contundentes que eligió. “Pidieron explicaciones cuando no tenían una sola prueba. Señalaron a jugadores que estaban dejando la vida. Alimentaron una mentira y la instalaron como verdad. Ahora den ustedes las explicaciones. Porque la grandeza también está en reconocer una equivocación”, agregó. Tapia enfatizó que deben pedir disculpas aquellos que pusieron “bajo sospecha” a los jugadores y los acusaron de “haberse entregado”. En este sentido, interrogó: “¿Cómo vuelven a sus casas después de haber hecho todo esto? ¿Cómo miran a sus hijos a los ojos y les hablan de honestidad, de respeto, de dignidad? ¿Cómo les enseñan que hay valores que deben defenderse, si cuando tuvieron la oportunidad de hacerlo eligieron mentir, señalar y esconderse?” “Mientras tanto, los jugadores, el cuerpo técnico y todos los colaboradores siguen con la frente en alto. Porque ellos saben lo que hicieron aquel día. Saben cuánto dejaron en esa cancha. Y saben que, cuando terminó la final, no le debían nada a nadie. Los que dejaron el alma no tienen nada que explicar”, concluyó. Un mes ha transcurrido desde esa final, un mes de mentiras y operaciones, y lo más notable es que, después de tanto tiempo, aún no se escuchó una disculpa. Mientras nuestros jugadores se entregaron por completo en la cancha, otros decidieron sembrar el odio y crear divisiones, manchando la imagen de una Selección que ha ganado el respeto de millones. A esos responsables: háganse cargo. Las palabras tienen un peso, y las acusaciones infundadas dejan marcas que perduran. No se puede volver atrás de tratarlos como traidores, ni de cuestionar a quienes defendieron la camiseta sin presentar pruebas. El silencio después de haber mentido no es una opción aceptable.
