En la máxima categoría, el VAR tomó un rol protagónico en Córdoba durante la abultada victoria de River sobre Belgrano. La tecnología intervino en tres ocasiones, generando reproches de ambos equipos. La primera controversia ocurrió a los 25 minutos, cuando el árbitro Pablo Dóvalo decidió expulsar a Lisandro López tras una supuesta falta de último recurso sobre Ángel Correa. Sin embargo, tras ser advertido por Silvio Trucco desde la cabina del VAR, revisó las imágenes y concluyó que el contacto había sido provocado por el atacante millonario, lo que llevó a la rectificación de su decisión y la anulación de la tarjeta roja, reanudando el partido con un bote a tierra.
Veinte minutos después, las quejas se trasladaron al lado del local. Tomás Galván anotó en el tiempo agregado con un astuto remate desde el borde del área, pero la posición de Gonzalo Montiel, que asistió en la jugada, obligó a una revisión adicional. Dóvalo convalidó el gol argumentando que el lateral había participado de la acción solo después de un despeje deliberado de la defensa visitante. La tercera intervención del VAR resultó en la anulación del que sería el cuarto gol de Ángel Correa, tras considerar que Francisco Ortega había manejado un balón aéreo con su mano izquierda.
La atención también se centró en La Plata, donde Estudiantes cayó 2-1 ante San Lorenzo. El equipo local logró adelantarse gracias a un penal convertido por Edwuin Cetré, que fue sancionado tras la consulta al VAR por un agarrón de Ezequiel Herrera sobre Tomás Palacios durante un córner, lo que provocó protestas por parte de los visitantes.
En el clásico de Avellaneda, el empate entre Racing e Independiente no estuvo exento de polémicas. A los cinco minutos de juego, Juan Barinaga dejó su marca en el torso de Maximiliano Meza con un fuerte planchazo. A pesar de las solicitudes de los jugadores del Rojo para una expulsión, el árbitro decidió que la entrada merecía una tarjeta amarilla.
En la Primera Nacional, las controversias continuaron. Una de las decisiones más insólitas ocurrió en Caballito, donde Ferro superó 1-0 a Racing de Córdoba gracias a un penal discutido. A los 10 minutos del segundo tiempo, Bruno Amiconi sancionó la falta por una mano de Jonathan Bay. Sin embargo, la decisión fue criticada por dos razones: el contacto sucedió fuera del área y existía debate sobre si el brazo del defensor estaba en una posición natural. Sin hacer caso a esto, Lautaro Parisi convirtió el penal en gol.
Finalmente, en San Juan, el empate 1-1 entre San Martín y Temperley generó tensión desde el inicio. Cerca de los 10 minutos, Julián Marchio intentó rematar de chilena, un adversario le tocó la pelota y terminó golpeando al jugador visitante en el pecho. Tras un breve momento de duda, el árbitro decidió mostrar la tarjeta roja directa.
“A mi parecer es una jugada de amarilla y nos condicionó el partido”, expresó con frustración el jugador Nazareno Funes, reflejando el sentir generalizado de un fin de semana marcado por las controversias arbitrales.