El técnico francés había tomado el mando tras la salida de Sami Trabelsi, quien fue despedido de manera fulminante tras la eliminación del equipo tunecino en la Copa de África, donde, a pesar de jugar más de una hora con un hombre de más, quedó afuera tras perder en penales ante Mali. Lamouchi había firmado un contrato con la Federación Tunecina de Fútbol (FTF) que lo vinculaba hasta el 31 de julio de 2028.
Antes del Mundial, el proceso de Lamouchi ya había comenzado de manera complicada, con cuatro amistosos perdidos, incluyendo un 0-5 frente a Bélgica. A pocos minutos de anunciar la lista definitiva de jugadores que participarían en el torneo, enfrentó otro contratiempo: la no convocatoria de Louey Ben Farhat, una de sus promesas más destacadas. Durante una conferencia de prensa, Lamouchi reveló que el padre del jugador se opuso a que su hijo participara en el Mundial, a pesar de haber sido convocado.
“Recibí una llamada del padre esta mañana y me dijo que era demasiado pronto para convocarlo y se negó a jugar el Mundial. Poco después llamé a Louey y no contestó. Es una falta de respeto”, lamentó el entrenador visiblemente molesto.
En este contexto, Mondher Kebaier, actual secretario técnico, se perfila como el nuevo encargado de liderar a las Águilas de Cartago durante el resto del torneo.
La selección tunecina ha participado en cinco de los últimos siete Mundiales, pero no ha logrado avanzar más allá de la fase de grupos. La contundente derrota ante Suecia dejó prácticamente sin opciones al equipo de clasificarse como uno de los mejores terceros, conforme al nuevo formato de 48 equipos. Ante esta situación, los directivos de la FTF decidieron prescindir de Lamouchi sin darle la oportunidad de revertir la situación.
