Política

CUBRÍA, EL PRIMERO DE UNA LISTA PARA “LIMPIAR” LA JUSTICIA

El hijo de la jueza federal María Servini dejó su cargo de administrador del Poder Judicial un día antes que el Gobierno consiguiera su destitución. Ahora, apuntan a sacar a Freiler, Rafecas, Figueroa ¿y Canicoba?

Forzado por la presión que ejerció el Gobierno con sus espadas en el Consejo de la Magistratura, Juan Cubría, el hijo de la jueza federal María Romilda Servini, dejó su cargo de administrador del Poder Judicial. Se anticipó así a un revés inevitable en el plenario, dado que el macrismo ya había conseguido los siete votos que necesitaba para destituirlo. Cubría es sólo el primero en una lista que trazó la Casa Rosada para este año, con el objetivo de enviar un mensaje a la Justicia.

Ya resuelto el tema Cubría, el juez de la Sala I de la Cámara Federal Eduardo Freiler y el juez federal Daniel Rafecas asoman en el horizonte cercano.

El caso de Freiler está previsto que se trate en marzo. Además de la causa por la denuncia por enriquecimiento ilícito, el oficialismo en el Consejo tiene un as bajo la manga: presuntos viajes que el camarista realizó al exterior sin pedir autorización ni licencia, algo que es causal de juicio político y motivo por el que fue apartado el ex juez federal de La Plata Carlos Rozanzki. Cerca de los consejeros macristas Juan Bautista Mahiques y Pablo Tonelli aseguran tener los nueve votos necesarios para destituirlo, pero apuestan a que renuncie antes, algo que Freiler ya avisó que no hará “de ninguna manera”.

Rafecas, pese a que remarcan que quiso tender puentes con el Gobierno, no tiene más crédito para Macri. El Presidente pidió enfáticamente su salida, especialmente por su intervención en la causa Nisman.

Su situación podría ser abordada a fines de marzo.

La nómina continúa: Ana María Figueroa, de la sala I de Casación Penal y -según dicen- con vínculos con el ex ministro de Planificación Federal Julio de Vido, el titular de Casación Alejandro Slokar; Oscar Hergott, del TOF N°5; y el juez federal Rodolfo Canicoba Corral seguirían el mismo camino.

Este último aún cuando dio señales de “buena voluntad” al anticiparse a señalar que la acusación contra el titular de la AFI Gustavo Arribas “es muy difícil de probar”.

“No queremos jueces adictos, como hubo en el kirchnerismo. Ese fue uno de los principales problemas de la década K. Si alguno de nosotros se mandó alguna macana, que lo pague. Pero el Presidente está convencido de que la Justicia tiene que ser independiente, incluso de su gobierno”, repiten en Casa Rosada.