El Banco Central (BCRA) ha acumulado más de US$15.000 millones en compras de divisas durante 2026. En octubre, la entidad sumó US$732 millones, destacándose una operación de US$291 millones realizada el martes y otra de US$101 millones el miércoles.
Así, la acumulación de reservas se posiciona como uno de los objetivos más relevantes del equipo económico, mientras las negociaciones con el organismo multilateral continúan.
Sin embargo, el panorama fiscal resulta más complejo, ya que los ingresos tributarios aún muestran debilidades en algunos impuestos relacionados con la actividad económica.
De acuerdo con un análisis de la Fundación Mediterránea, la recaudación tributaria nacional en septiembre mostró una mejora del 3,8% interanual en términos reales, lo que permitió compensar parcialmente el rendimiento de meses anteriores. No obstante, en el acumulado entre enero y septiembre, los ingresos tributarios experimentaron una caída del 3% en términos reales en comparación con el mismo período de 2025.
La mejora mensual fue impulsada mayormente por los Derechos de Exportación, que crecieron un 50% interanual; por el impuesto a las Ganancias, que subió un 23%; y por los impuestos a los Combustibles, que aumentaron un 16%. En contraste, los tributos más relacionados con la actividad económica tuvieron un desempeño negativo: el impuesto al Cheque cayó un 0,2% interanual en septiembre, acumulando una caída del 3,1% en los primeros nueve meses del año. El IVA retrocedió un 5,8% en términos interanuales y acumuló una contracción del 6,9%.
La discrepancia entre estos grupos de impuestos evidencia una recuperación fiscal desigual: mientras algunas fuentes de ingresos mejoraron significativamente, la recaudación asociada al consumo y a las transacciones económicas sigue enfrentando obstáculos.
Esto ha condicionado la capacidad del Gobierno para mantener el superávit primario. Según las proyecciones de la Fundación Mediterránea, tras reducciones del gasto discrecional del 37% en 2024 y del 12% en 2025, se estima una nueva caída del 6% en 2026, a fin de alcanzar un superávit primario del 1,3% del PBI. De los últimos números acordados con el FMI, se requiere un superávit primario del 1,4% del PBI.
“Con cada vez menos espacio para nuevos ajustes, se plantea la necesidad de una reforma previsional y de mejorar la eficiencia recaudatoria para facilitar futuras reducciones de impuestos distorsivos”, comentaron especialistas.
Este contexto presenta un desafío para el Gobierno: tras dos años de severos ajustes, la posibilidad de seguir reduciendo el gasto sin impactar en partidas sensibles se torna limitada. Simultáneamente, la debilidad de los ingresos relacionados con la actividad repercute negativamente en la capacidad de mejorar el resultado fiscal mediante una recuperación sostenida de la recaudación.