La perspectiva del columnista queda clara desde el comienzo: “El berrinche de Ronaldo contrasta marcadamente con la elegante despedida de Messi” es el título de la columna publicada este miércoles.
En cuanto al caso argentino, Gibbs describe la emotiva despedida que tuvo lugar el martes en el Monumental, donde los hinchas expresaron su cariño hacia el jugador que defendió la camiseta albiceleste durante 21 años. El partido amistoso contra Benín fue presentado como “La noche que nadie quiere que termine”, y con ironía, el columnista observa que el público tomó esta idea al pie de la letra, ya que el inicio del encuentro se retrasó 31 minutos.
Para el periodista, la despedida del capitán argentino fue intensa y conmovedora. Messi se mostró emocional en diversas etapas: durante el trayecto al estadio, en la entrada en calor, mientras sonaba el himno, a lo largo del partido y al final del mismo. Su madre y su esposa estuvieron en la tribuna, además de sus tres hijos que lo acompañaron en la ceremonia de despedida. En la cancha, Argentina se impuso 3-0, y Messi cumplió con las expectativas, contribuyendo con dos asistencias y anotando un penal. Gibbs subraya que fue una despedida que nadie podría criticar.
En contraposición, Ronaldo, a sus 41 años, parece afrontar el cierre de su carrera con la selección portuguesa de una manera mucho menos conmovedora. Recientemente abandonó la concentración de su equipo, molesto por haber quedado como suplente sin entrar en el partido de la Nations League contra Dinamarca. Antes del encuentro, el DT había indicado que Cristiano debía aceptar su rol en el banco de suplentes.
Su respuesta fue un comunicado de aproximadamente 2.000 palabras publicado en un medio portugués, en el cual acusó al entrenador de no cumplir la promesa de darle minutos en el partido y afirmó haber recibido garantías de que su llegada al plantel había sido consensuada. También sugirió que había dado su aprobación a un anuncio que el DT tenía preparado.
Gibbs resalta algunos de los pasajes más llamativos de este texto: Ronaldo se comparó con íconos como Pelé y Maradona (omitió a Messi en esa comparación), afirmó ser quien más autógrafos firma y más selfies se toma. A su vez, insinuó que su etapa en la selección nacional no había concluido, aunque el autor cree que esa decisión podría escapar pronto de sus manos.
La columna también analiza cómo ha cambiado la percepción sobre ambos jugadores. Hace diez años, tras la Eurocopa 2016 ganada por Portugal, Ronaldo parecía tener ventaja en la comparación, mientras que Messi lidiaba con frustraciones e incluso una renuncia temporal tras perder la final de la Copa América 2016. Sin embargo, el argentino regresó triunfante, conquistando la Copa América en 2021, el Mundial en 2022 y la Copa América en 2024, lo que lleva a Gibbs a considerar que la eterna disputa parece tener un ganador claro.
Para concluir, el autor señala que, probablemente, la historia no recordará cómo cerraron sus carreras en clubes, ni la etapa de Ronaldo en Arabia Saudita, ni la de Messi en Miami. No obstante, observa algo simbólico en sus situaciones actuales: Messi, sereno y lleno de emoción; Ronaldo, furioso y priorizándose a sí mismo. Finaliza con humor al insinuar que no es complicado imaginar cuál de los dos aparecerá primero en el canal de YouTube de un famoso presentador.