Política

Embarazo avanzado y debate legislativo: Fernández Sagasti solicita participar de forma remota en el Senado

La mendocina Anabel Fernández Sagasti pidió participar de manera virtual en la sesión por la Ley de Propiedad Privada tras una indicación médica.

La senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, figura clave de Unión por la Patria, ha generado una fuerte repercusión política al solicitar formalmente participar de manera virtual en la próxima sesión del Senado. El debate central girará en torno a la polémica Ley de Propiedad Privada, una iniciativa que el oficialismo considera fundamental para su programa económico, pero que encuentra una resistencia férrea en el bloque opositor. El pedido de la legisladora mendocina surge tras una estricta prohibición médica de viajar a Buenos Aires debido a las 32 semanas de un embarazo con complicaciones menores que requieren reposo ambulatorio, elevando la tensión institucional con la presidencia del cuerpo, a cargo de Victoria Villarruel.

El pedido de Fernández Sagasti a Villarruel
A través de un video difundido en sus redes sociales, la senadora explicó que su situación no es una incapacidad intelectual, sino una restricción física de movilidad: “¿Me van a dejar sin votar por estar embarazada?”, planteó con firmeza. Fernández Sagasti argumentó que el rechazo a su pedido no solo la afecta individualmente, sino que vulnera la representación de su provincia en un momento de definiciones críticas. “No pido un privilegio. Pido que se garantice la equidad federal. Mendoza tiene derecho a estar representada y yo tengo el deber de cumplir con el mandato que me confiaron sus ciudadanos”, subrayó, marcando la contradicción entre el reglamento tradicional y la necesidad de modernización legislativa ante casos de fuerza mayor.

La nota dirigida a Villarruel exige la habilitación de los mecanismos tecnológicos que el Senado ya posee. La senadora recordó que durante la pandemia de COVID-19, el Congreso funcionó plenamente bajo una modalidad remota que fue validada por la Corte Suprema de Justicia. Esta infraestructura, que incluyó sistemas de reconocimiento facial y firmas digitales, demostró que la presencialidad física no es un requisito infranqueable para la validez de las leyes. La negativa de la vicepresidencia a activar este protocolo en la actualidad es vista por el kirchnerismo como una maniobra política para debilitar el número de la oposición en una votación que se anticipa extremadamente ajustada.

La votación por la Ley de Propiedad Privada
La Ley de Propiedad Privada impulsada por el gobierno de Javier Milei busca, según el oficialismo, otorgar mayores garantías jurídicas y agilizar procesos de desalojo, pero para Unión por la Patria representa una amenaza a derechos sociales consolidados. La importancia estratégica del voto de Fernández Sagasti es total: la oposición necesita consolidar un bloque de 37 senadores para alcanzar el quórum propio y asegurar el rechazo del proyecto. En un Senado dividido casi quirúrgicamente, la ausencia de una sola banca podría inclinar la balanza a favor del Poder Ejecutivo, permitiendo que la ley avance hacia su sanción definitiva.

En este escenario de paridad, el reclamo de la legisladora trasciende lo personal para convertirse en un debate sobre los límites de la gestión administrativa del Senado frente a derechos políticos fundamentales. Fernández Sagasti insistió en que su compromiso con la labor parlamentaria sigue intacto: “No estoy incapacitada para leer expedientes, debatir ni votar. Simplemente no puedo viajar más de mil kilómetros porque podría afectar mi salud y la de mi bebé”, concluyó. La resolución de este conflicto institucional definirá no solo la suerte de la Ley de Propiedad Privada, sino también un precedente sobre la maternidad y el ejercicio del poder legislativo en la era digital.