El piloto de Mónaco perdió el control de su Ferrari en la salida de la Parabólica, solo dos giros después de iniciar la carrera. Este incidente recordó un episodio anterior en el mismo circuito, el 6 de septiembre de 2020, cuando también terminó contra las barreras en ese tramo. Leclerc había comenzado la carrera en tercera posición gracias a la penalización de Oscar Piastri, pero había perdido ese lugar ante Max Verstappen en la frenada de Ascari y estaba en plena defensa de Piastri cuando ocurrió el accidente.
La secuencia del accidente se produjo al momento en que Leclerc ya había colocado su SF-26 en la Parabólica e intentó acelerar. El vehículo se desestabilizó, pisando la canaleta en la franja verde más allá de la línea blanca, lo que provocó una pérdida de adherencia y un sorpresivo descontrol del eje trasero en una zona de alta velocidad que exige mucho a los neumáticos.
El impacto fue lateral y la forma en que se produjo generó inquietud sobre la condición del piloto. Según reportes, el monoplaza sufrió daños significativos tras un choque que provocó una desaceleración violenta de entre 50 y 60 fuerzas G, lo que implica que el cuerpo del piloto soportó un estrés momentáneo de entre 50 y 60 veces su peso habitual.
Leclerc comentó que consideraba que el problema no fue el hecho de haber superado la línea blanca, sino una diferencia en la entrega de potencia entre la primera y segunda vuelta. “No diría que ese sea el problema. Creo que entre la primera y la segunda vuelta hubo una pequeña diferencia en el modo de entrega de la potencia. Lo revisaremos, pero no quiero comentar demasiado antes de mirar los datos y confirmarlo al 100%. Es muy frustrante, pero ya está, no puedo cambiar el resultado”, expresó en conversación con Motorsport.
En un primer momento, el monegasco fue atendido por el médico de la FIA, Ian Roberts, antes de ser llevado al centro médico. Leclerc afirmó que no sufrió lesiones, aunque reconoció sentir algunas molestias luego de un impacto de tal magnitud. Su principal preocupación inicial fue un problema de visión en el ojo derecho. “Estoy bien. El cuello está bien, solo la vista me daba algún problema al principio. El ojo derecho no me daba una buena visión, pero ahora está todo bien, así que era lo que más me preocupaba apenas bajé del auto. Después, un poco de dolor aquí y allá, que es normal después de un accidente así, así que nada más”, comentó a medios especializados.
El dato principal tras el choque es que el piloto de Ferrari no presentó lesiones en la primera revisión médica, sin embargo, se someterá a exámenes adicionales por precaución antes del Gran Premio de España en Madrid. “Creo que me haré algunos controles adicionales que todavía tenemos que hacer de mi lado, probablemente esta noche y mañana, para asegurarnos de que estaré completamente bien para Madrid. Debería ser así, pero es mejor ser prudentes”, concluyó en diálogo con la prensa.
Luego del accidente, la dirección de carrera activó primero el Safety Car antes de mostrar la bandera roja para permitir que los oficiales repararan la protección dañada. La salida de Leclerc complicó aún más un inicio difícil para la escudería italiana en su carrera local. Durante la largada, el propio piloto obligó a su compañero Lewis Hamilton a abandonar la pista, lo que dejó al campeón del mundo en la octava posición.
Tras salir del cockpit, Leclerc fue visto caminando y luego se sentó en el césped, visiblemente aturdido, mientras los comisarios de pista se acercaban para preguntarle sobre su estado tras el violento impacto.