La carrera de Ibáñez tomó un nuevo rumbo cuando se consagró campeón con Lanús en 2016. A partir de ese momento, comenzó a reflexionar sobre su futuro y a sentir que el retiro estaba más cerca. Ese momento trae consigo la inevitabilidad de ponerle fin a la carrera de un futbolista profesional.
La clave para Matías consistió en mantenerse enfocado, aprender y anticiparse a lo que estaba por venir. “Uno tiene que prepararse y saber que el fútbol se termina. Hablé con psicólogos y llegué a la conclusión de que la adrenalina que sentía antes de los partidos no la voy a encontrar en ningún lado. Es una etapa que se termina”, comentó el exarquero ahora al mando de una agencia de turismo en Bahía Blanca.
“Estoy relacionado al turismo desde hace diez años. Mientras jugaba al fútbol alquilaba departamentos en Estados Unidos. En base a los conocimientos que adquirí, me abrí la agencia de viajes”, explicó Ibáñez, quien también jugó en San Lorenzo, Racing y en el Eibar de España, entre otros clubes. Durante su extensa trayectoria en el fútbol profesional, se dedicó a aprovechar al máximo su tiempo, completando cursos de director técnico, asesor deportivo, entrenador de arqueros, scouting, coaching y relator deportivo.
Armado con este bagaje de conocimientos, Ibáñez decidió que no tenía sentido continuar en el ambiente deportivo tal como lo conocía y cortó su vínculo con el fútbol de manera definitiva. “Hoy hay un montón de puestos que están ocupados por exjugadores, pero siento que hay que capacitarse. La gran mayoría quiere ser director técnico, pero no hay lugar para todos. Ser DT es peor que ser jugador. Hoy dirigís cinco fechas, te echan y estás un año mirando la pared de tu casa hasta que te vuelvan a llamar. Esa incertidumbre no la quería vivir. Hoy en día voy a hacer las compras por Bahía y cuando me ven dicen: ‘¿Cómo andas, jubilado?’. Y yo me río porque lo que terminó es la profesión, no la vida. Soy joven, tengo dos hijas –Victoria y Catalina- y les tengo que demostrar que esto sigue. Trabajando es el mejor ejemplo que les puedo dar”, aseguró.
Entre entrenamientos, concentraciones y partidos en diversos lugares del continente para disputar la Copa Libertadores y la Sudamericana, Matías hizo uso de su tiempo para leer y conocer distintos puntos turísticos del mundo. Apasionado por el aprendizaje y por establecer conexiones entre las personas para expandir su clientela, invirtió gran parte de su salario en la adquisición de propiedades, junto a socios, en Miami.
