Política

HOUSTON, ESTAMOS EN PROBLEMAS

Eran las 23.00 del lunes cuando un whatsapp alertó: “se están yendo todos, no queda nadie en el Partido Justicialista”.

En una rara mezcla de pesadumbre y asombro uno de los hombres que más años lleva en la Junta Electoral partidaria no podía creer el vaciamiento que le producía Cristina Fernández de Kirchner a la herramienta electoral creada por Juan Domingo Perón para participar de las elecciones participando con la lista 2.

Para no darle la interna a quienes pretenden disputarle el poder, la ex presidente ordenó que vaciaran el partido a intendentes y dirigentes partidarios que siempre fueron electos representando al peronismo, aunque se cambiara el nombre de fantasía.

Desde el Frejuli de los ’70 al Frente para la Victoria del 2015 el Partido Justicialista fue cambiando de rótulo aunque siempre se constituyó en la columna principal del candidato peronista.

Hay que remontarse a la crisis del 2001 para encontrar un antecedente parecido, pero no semejante. En las elecciones de 2003 el justicialismo, sin un conductor definido, y con un presidente, Eduardo Duhalde, llamando a elecciones, prefirió liberar a sus afiliados a tres propuestas: la que representaban Néstor Kirchner, Adolfo Rodríguez Sáa y Carlos Menem. Ninguno de los tres quería perder en la interna.

Ahora, directamente CFK obligó a las autoridades partidarias que no presenten al Partido Justicialista en las próximas elecciones.

Los avales que presentó Florencio Randazzo para participar de las Primarias Abiertas y Obligatorias, PASO, siguen su curso, y todo indica que poco podrán hacer para impedir su participación. Pero como lista única, o casi única. Es muy factible que el Peronismo Popular, que lleva como candidato al Dr. Fernando Burlando. Una virtual burla del destino.