En una revelación que sacude el tablero político oficialista, el exjefe de Gabinete Guillermo Francos brindó detalles inéditos sobre la fractura expuesta entre Javier Milei y Victoria Villarruel. Según el exfuncionario, el distanciamiento no es un fenómeno reciente, sino una herida abierta desde los albores de la administración que ha condicionado la dinámica del Poder Ejecutivo.
Al ser consultado sobre la estrategia electoral para 2027 y el hermetismo presidencial respecto a su futura fórmula, Francos situó el punto de inflexión en los primeros meses de mandato. Esta frialdad institucional ha derivado en una agenda paralela de la Vicepresidenta en el Senado, marcada por una autonomía que el círculo íntimo del Presidente interpreta con recelo.
«Fue muy al inicio de la gestión que el presidente se distanció de la vicepresidenta», precisó Francos. El detonante habría sido la percepción de Milei sobre ciertas actitudes de Villarruel que consideró «poco leales» a la conducción verticalista del movimiento. Esta falta de confianza personal se tradujo rápidamente en un quiebre político que, según Francos, «no tuvo forma de solucionarse» hasta el presente.
Francos aseguró que el conflicto nunca pudo resolverse
Aunque evitó profundizar en las anécdotas específicas del enfrentamiento, el dirigente reconoció que la tensión ha escalado hasta volverse una cuestión personal. Este distanciamiento tiene implicancias directas en la gobernabilidad, ya que la Vicepresidenta ostenta un perfil propio que a menudo colisiona con las directivas de la Casa Rosada, especialmente en temas de defensa y seguridad.
Sobre las hipótesis de promesas de campaña incumplidas —particularmente en el control de las áreas de seguridad y defensa que originalmente se le habían asignado a Villarruel— Francos recordó que el tablero cambió tras el pacto de Acassuso. El ingreso de figuras como Patricia Bullrich y Luis Petri al gabinete tras el respaldo de Mauricio Macri desplazó el radio de influencia de la Vicepresidenta, consolidando el resentimiento en la cúpula.
También habló de las PASO y de un acuerdo con el PRO
En otro orden, Francos ratificó la ofensiva oficial para derogar las PASO, calificándolas como un mecanismo «sin sentido» que terceriza decisiones partidarias en la ciudadanía. Subrayó el impacto fiscal, estimado en 250 millones de dólares, un gasto que el Gobierno considera inadmisible bajo la premisa de “no hay plata”. Esta medida busca también simplificar el calendario electoral ante una posible polarización.
Finalmente, el exministro proyectó un escenario de convergencia con el PRO de cara a las legislativas. «Siempre es factible construir una propuesta en conjunto», afirmó, destacando la simbiosis existente en la gestión diaria. La estrategia apunta a consolidar un frente republicano y liberal que unifique el voto de centro-derecha, absorbiendo formalmente los cuadros técnicos de Mauricio Macri que ya operan en el engranaje estatal.
