El temor a perder la memoria y a no reconocer a los seres queridos se ha convertido en una preocupación recurrente para quienes acuden al cardiólogo Jorge Tartaglione. En una reciente participación en LN+, el profesional comentó la conexión de este temor con la presión arterial y subrayó la relevancia de controlar sus indicadores. “Cuando les pregunto a mis pacientes cuál es el mayor miedo que tienen al envejecer, todos me responden lo mismo: perder la memoria”, mencionó. Esta inquietud, describió, va más allá de simples olvidos; implica no poder reconocer a nietos, amigos o seres cercanos. Además, el médico confesó que él mismo comparte esta preocupación: “A mí me pasa lo mismo. No me gustaría perder la memoria o tener una demencia”, indicó. A partir de su reflexión, elaboró sobre los hallazgos de una investigación que, según explicó, evidencia cómo el control de la hipertensión puede ayudar a disminuir ese riesgo. En su intervención, Tartaglione se refirió a un estudio realizado en China que fue presentado en el Congreso Europeo de Cardiología que tuvo lugar en Múnich en agosto de 2026. Destacó la cantidad de participantes y la duración del seguimiento: se involucraron 326 pueblos y aproximadamente 34,000 personas con hipertensión, a quienes se controló la presión arterial durante un período de siete años. Otra característica importante que mencionó fue la implicación de agentes sanitarios en estas tareas. “No fueron médicos quienes realizaron el seguimiento, sino agentes sanitarios, que son fundamentales en todo el mundo y que también los tenemos aquí en Argentina”, explicó. De esta forma, puso de relieve el trabajo de estos profesionales en el monitoreo de la presión en las comunidades. Uno de los resultados destacados fue una reducción del 15% en los casos de demencia entre aquellos cuyos niveles de presión se mantuvieron controlados, según los datos que presentó durante su exposición. “En los pueblos donde se controla la presión, la demencia disminuyó un 15%”, reafirmó. Para Tartaglione, este hallazgo subraya la necesidad de prestar atención a la hipertensión. “Esto demuestra que con una simple acción, una medida sencilla y con medicamentos accesibles, puedes controlar tu presión”, enfatizó. En relación a la forma en que la hipertensión puede impactar en el cerebro, el cardiólogo utilizó una analogía con un sistema doméstico. Comparó el corazón con una bomba presurizadora que impulsa agua a través de las cañerías. El inconveniente surge, explicó, cuando la presión elevada daña los vasos sanguíneos más pequeños del cerebro. “Cuando esa presión alcanza los vasos más pequeños, que son los del cerebro, lesiona el cerebro”, describió. Tartaglione insistió en que el primer paso es conocer los propios valores de presión arterial. Durante su charla, invitó a quienes lo escuchaban a prestar atención a esta cuestión y a consultar con un profesional sobre cómo mantenerla controlada. Además, el cardiólogo advirtió que la demencia tendrá una relevancia creciente entre las enfermedades hacia el año 2050 si no se toman medidas. Por ello, enfatizó la importancia de controlar la presión como una acción concreta a seguir. “El mensaje más claro es: siéntate con tu médico. Todos debemos conocer nuestros números y cuáles son nuestros valores de presión”, concluyó.