Política

LA TRAMPA DE LA UNIDAD

“Si uno tiene casi 40 intendentes detrás y el otro sólo 3. Quién crees que instalará las condiciones de la interna o la unidad?” reflexionaba un antiguo peronista con funciones en la actualidad partidaria bonaerense.

La lógica de este pensamiento, más antiguo que la rueda, marca a las claras la presión que está ejerciendo la mayoría de los jefes comunales que bajo la amigable convocatoria a la unidad contra el puñado de dirigentes políticos y sindicales que apuestan a una Primaria Abierta y Simultánea (PASO) con Florencio Randazzo como referente máximo.

Al ex ministro de Interior y Transporte del cristinismo lo empiezan a acompañar, sin embargo, dirigentes de mucha importancia, como el metalúrgico Antonio Caló y piensan en volver al ruedo como primeras figuras el ex kircherista, sciolista y massista Alberto Fernández y el diputado nacional felipista Felipe Solá.

Ayer, en el programa La Lupa, el intendente de Esteban Echeverría le dijo a Paulino Rodrigues que es importante que “los compañeros entiendan que casi cuarenta jefes territoriales estamos trabajando para la unidad” y que “una persona no puede condicionar al resto”, en clara referencia de Randazzo.

Algo parecido sostuvo en la señal de cable Somos Zona Sur su par de Almirante Brown, Mariano Cascallares, también componente original del Grupo Esmeralda hasta fines del año pasado pero que hoy milita activamente en el grupo que todos los martes escuchan lo que piensan Cristina Fernández de Kirchner o el presidente del PJ bonaerense, el matancero Fernando Espinoza.

La “lógica del poroteo”, donde lo que vale es la suma de sus miembros, muestra que en la zona Sur del Conurbano ya no hay quien acompañe la propuesta randazzista. Y el primero que apuntó hacia otro lugar fue el siempre activo intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde. Tanto él como Grey y Cascallares habían armado el grupo original del grupo Esmeralda junto con Gabriel Katopodis de General San Martín y Juan Zabatella, de Hurlingham.

Desde los que supuestamente quedaron en minoría, más allá de la numerología, sostienen otra lógica diametralmente distinta: “con Randazzo en la cancha, le gana a cualquier otro candidato peronista. Lo nuestro está en la gente, no en los dirigentes”, se ilusionan.