Hace 18 años, J. K. Rowling, la autora de Harry Potter, ofreció un discurso de graduación en Harvard, similar a los que suelen escuchar los estudiantes de universidades estadounidenses. En su intervención, justificó su elección de tema: “A ustedes les voy a hablar del fracaso. Ustedes necesitan entender lo que es por una razón muy sencilla: lo que para ustedes es fracaso, para el 99% de la humanidad es éxito”. Frente a una Selección tan exitosa, que alcanzó la final de un Mundial de fútbol -cosa que no ocurrió en el pasado-, los argentinos enfrentamos una ambigüedad: qué considerar fracaso, cuando desde otra perspectiva podría verse como un éxito. Argentina ha atravesado, desde comienzos del siglo XX hasta nuestros días, una crisis de representación, que se manifiesta en un desconcierto entre la sociedad y sus líderes. Esta crisis contribuyó a que Javier Milei llegara al poder. En contraste con este contexto, emergen dos figuras que generan un gran sentimiento: Lionel Scaloni y Lionel Messi, quienes representan características ejemplares de los liderazgos políticos en el país. Imaginemos una clase sobre cómo manejar el éxito, donde el comportamiento de Scaloni durante las triunfales gestas de la Selección que dirigió sería un ejemplo destacado. Ganó dos veces la Copa América, se coronó campeón del Mundial en Qatar, se impuso en la Finalissima en Wembley ante Italia y alcanzó la final del Mundial 2026, donde cayó ante España. Tanto Scaloni como todos sus jugadores -incluido Messi- tendrían razones para una actitud presuntuosa, cosa que está completamente ausente de su actitud. El ámbito competitivo, evidenciado en la cobertura periodística de estos torneos, a menudo está marcado por la agresividad, con reproches y ataques constantes. Surge así un segundo rasgo distintivo y poco habitual, sobre todo en política, en Messi y Scaloni: ambos han respondido con generosidad ante las descalificaciones y provocaciones. En Scaloni y Messi, se perciben sentimientos positivos, empatía y sencillez. Ambos exhibieron una emotividad notable, llegando incluso a llorar el pasado domingo. Scaloni, por ejemplo, se emociona al hablar sobre la crianza de sus jugadores y el tipo de fútbol que practican, muchas veces a raíz de experiencias difíciles en su niñez. Estas virtudes son escasas en una sociedad que suele experimentar irritación hacia los demás y que más allá del deporte, encuentra dificultades para hallar motivos de cohesión. Argentina tiende a producir individualidades, y le cuesta mucho dotar a su Selección de un juego colectivo, que ha logrado desarrollar bajo la inspiración de Scaloni y Messi. Esta es una de las secuelas que deja un Mundial que, a su vez, se ve seguido de un sentimiento de frustración tras tanta excitación. En contraste con este panorama deportivo, aparece otra dimensión: la trama judicial que gira en torno a la corrupción en la AFA. Claudio “Chiqui” Tapia tuvo un papel central en el regreso de parte del plantel de la Selección a Argentina. Con gafas oscuras, se presentó como una especie de jefe de Estado, buscando resguardar su imagen con el prestigio de los que lucharon en la cancha. La problemática no se limita a Tapia, sino que también involucra a su tesorero, Pablo Toviggino, quien ha generado constantes novedades negativas sobre su conducta y el manejo de fondos. Los descubrimientos han puesto a ambos en una situación complicada desde el ámbito judicial. Los expedientes son prácticamente irremediables, por lo que deben recurrir a lo que frecuentemente hace la gente poderosa en tales circunstancias: buscar a un juez amigo que analice la causa con indulgencia, con la expectativa de conseguir salir bien librados. En el centro del escándalo se encuentra una mansión que se atribuye a Toviggino en Villa Rosa. La propiedad está registrada a nombre de Luciano Pantano, un monotributista, y su madre, una mujer jubilada. Durante un allanamiento ordenado por el juez Daniel Rafecas en la residencia de Pantano, quien sería el contacto de Toviggino, se encontraron bienes que suman alrededor de 20 millones de dólares. Entre otros bienes, destaca una flota de vehículos de alta gama; algunos de los más lujosos podrían haber pertenecido al ex gobernador y senador por Santiago del Estero, Gerardo Zamora. Justificar esta riqueza ha sido un desafío considerable para Toviggino, lo que ha abierto un interesante debate dentro del sistema judicial sobre la búsqueda de jueces afines. Esto no solo se vincula con la AFA y el destino penal de Toviggino, sino que representa un patrón habitual en un país con altos niveles de corrupción. Para encontrar un juez amigo se requiere de un conjunto de maniobras procesales y técnicas que resultan ajenas a la ciudadanía, asegurando así la impunidad. Hay una disputa en torno a la ubicación de la sede principal de la AFA, que actualmente está en Capital Federal, pero que se pretende trasladar a la provincia de Buenos Aires para así decidir quién se encargará de la causa. Buscan que el caso recaiga en Adrián González Charvay, juez federal de Campana, a quien por ahora no se puede tildar de parcial. Sin embargo, dada la insistencia de Toviggino y sus presuntos cómplices, proyectan sobre Charvay una sombra que aún no puede ser considerada. La causa ha sido llevada a la Justicia Penal y Económica de la Capital Federal. Tras la presentación de un recurso, la Cámara de Casación determinó que será la cámara de ese fuero la que decida el destino del expediente. Permaneció en ese fuero, bajo el juzgado de Verónica Straccia. Un camarista de Casación, Mariano Borinsky, comentó en su momento que no le correspondía a Casación decidir sobre competencias, sino que eso debía ser resuelto por los fueros respectivos. Sin embargo, su criterio ha cambiado, dado que ahora se ha solicitado que el caso pase a manos de González Charvay en Campana. Borinsky accedió a que la Cámara de Casación dirima dicha competencia, en contra de su opinión inicial. Junto al juez Diego Barroetaveña, convocó para el 12 de agosto una audiencia destinada a decidir la futura ubicación del caso relacionado con la mansión de Toviggino, lo que podría definir el destino de todo el caso de la AFA. Es notable tanto el cambio de postura de Borinsky como la de Barroetaveña. En el caso del primero, causa sorpresa su variación de criterio en un corto período de tiempo. Borinsky modifica su posición según el impacto que tienen sus pronunciamientos. En cuanto a Barroetaveña, es particular que opine tras haber sido presidente del Tribunal de Ética de la AFA. Estos son los indicios de un sistema que se ejemplifica en esta causa, que ha captado atención mediática y del público durante meses. El expediente ha pasado por 13 magistrados y hasta ahora no hay ningún involucrado, lo que genera un clima de impunidad. En vista de las numerosas vacantes en el Poder Judicial, surge otra modalidad para colocar a un juez afín: nombrarlo. Esto es lo que está haciendo Juan Bautista Mahiques, ministro de Justicia, mediante designaciones estratégicas para ubicar personas cercanas en posiciones claves relacionadas con la corrupción. Hay dos importantes asientos vacantes en la Cámara Federal Penal de la Capital Federal, la cual supervisa, ratifica o corrige las decisiones de los jueces de primera instancia, donde se juzgan delitos relacionados con funcionarios del Gobierno nacional. Mahiques busca colocar a un juez amigo en esta Cámara, que tendrá bajo su control determinadas causas, como la de Andis, donde se investiga si Karina Milei y los Menem han cobrado comisiones a través de contratos vinculados a servicios para discapacitados. También está la causa sobre el enriquecimiento patrimonial de Manuel Adorni, y el caso $LIBRA, que involucra al Presidente. Estos asuntos se tramitan en ese fuero federal, que podría verse influenciado por dos nombramientos que Mahiques está llevando a cabo: Pablo Yadarola, un estrecho amigo suyo, y Pablo Bertuzzi, quien tuvo que rendir nuevamente examen para el puesto que ostenta actualmente. En ambos casos, si se consideran los criterios objetivos de concurso, es decir, los exámenes y antecedentes profesionales, uno quedó en el puesto 16 y otro en el 21. A lo largo de este proceso, se realizaron cambios en el orden de posiciones, y tras una entrevista que sorprendió a los evaluadores, ambos pasaron a formar parte de las ternas. Este es un modo en el que la Justicia, en un país con niveles elevados de corrupción, complejiza aún más la problemática: la impunidad. La corrupción puede hallarse en diversos ámbitos, pero no siempre se garantiza la impunidad. Volvemos a un aspecto sistemático en Argentina: la falta de credibilidad en la Justicia. Al observar el sistema del RIGI, se les promete a los inversores que no serán juzgados por jueces argentinos, sino que tendrán derecho a recurrir a la Justicia de Estados Unidos, considerada más confiable. Es por esta razón que, respecto a Tapia y Toviggino, todos prestan atención a lo que acontece en la Justicia estadounidense. Por ello, el presidente de la AFA enfatizó el valor de la fotografía donde aparece estrechando la mano de Trump. Se exhibió como “amigo del grandote”, mientras que fiscales de Estados Unidos avanzan en su propia investigación. Este contexto sitúa al ministro de Justicia en el corazón del entramado de poder de Argentina, siendo quien se encarga de los asuntos judiciales de Milei. Sin embargo, otro miembro del gabinete tiene un rol destacado: Diego Santilli. Recientemente, asumió la responsabilidad de un área clave relacionada con ciencia, tecnología e innovación, la cual aglutina a funcionarios que reportan a Santiago Caputo. Esta maniobra resulta alentadora, ya que estas áreas son cruciales para discutir contratos con el sector privado, y estarán bajo la supervisión de alguien con responsabilidad tanto administrativa como penal sobre lo que se firme, algo que antes no ocurría, ya que estos funcionarios dependían de un consultor de carácter dudoso. Esta decisión es aplaudida, ya que se alinea mejor con un funcionamiento más eficiente y transparente de la burocracia. Lo que Santilli tiene ahora a su cargo incluye el Enacom, que regula la actividad de medios audiovisuales y telecomunicaciones. Mantiene al interventor, Martín Ozores, al menos por el momento. Esto es interesante, ya que el ente nunca fue normalizado. Curiosamente, la oposición no ha expresado quejas, a pesar de que podría tener representación en el directorio. Santilli también supervisa empresas estatales que el Gobierno proyecta privatizar, tales como Arsat, una red de fibra óptica, y el Correo. El jefe de Gabinete ha colocado bajo su mando a Gustavo Coria, quien ha trabajado con él desde hace un tiempo, y que también está vinculado a la casta política: fue el encargado de relaciones institucionales de la Corporación Puerto Madero, ligado a la regulación de ese barrio durante el mandato de Eduardo Bauzá, en la presidencia de Menem. Tras ello, Coria se desempeñó como delegado de Santilli en el Ceamse, donde compartió espacio con los Moyano y Chiqui Tapia. Esta conexión es lo que une a Santilli con Tapia. Será interesante ver si esta relación facilita lo que se especula: un acuerdo con el Gobierno, que excluiría a Toviggino, cercano a Mahiques. El Correo tiene un rol fundamental, ya que se encarga de la logística electoral, mediante un contrato con una empresa llamada Flecha Log, dirigida por Leonardo Scatturice, amigo de Santiago Caputo. Scatturice adquirió Oca y Flecha Log, esta última posee un contrato de suma importancia con el Correo, que Coria tal vez ahora revise. Arsat también reviste importancia, más allá de lo comercial, debido a que allí estalló un escándalo de gran magnitud, posiblemente el mayor en lo que respecta a corrupción de este Gobierno. Este escándalo implica a Facundo Leal, ex presidente de Arsat, en allanamientos a los que se le atribuyeron 2.400.000 dólares de diversas divisas, además de drogas pesadas, armamento y tecnología de espionaje. Leal fue destituido de su cargo en el área de Transporte, junto con su secretario, por haber viajado a Ibiza en el avión de Toviggino. Todo parece interconectado en este sistema. El dilema radica en que, al igual que en el caso de los Cuadernos de las Coimas, en este surgen declaraciones de un chofer, Tomás Scalera, quien ante el fiscal de San Isidro aseveró que existía una oficina en el edificio Rulero donde se encontraban Leal y un individuo de apellido Vidal, con quien compartían largas reuniones. Mencionó también haber escuchado hablar sobre el apellido ‘Scatturice’, cuando Leal estaba en el ORSNA, la entidad que regula aeropuertos. Scalera continuó diciendo que Leal también se reunía con otros individuos como ‘Paolini’ y ‘Juan Bonora’, y que uno de ellos podría estar vinculado a Huawei, la gran empresa tecnológica china. La decisión sobre el valor penal de estas afirmaciones corresponde a la Justicia: no hay pruebas más allá del relato. Lo que el chofer escuchó no implica una imputación. Le surge así la sospecha sobre si hubo alguien en el Gobierno que le sugirió a este chofer a quién nombrar, o si su testimonio surge de un deseo de venganza debido a supuestos maltratos por parte de Leal. Desde las oficinas aledañas a Caputo, surgió recientemente la versión de que esto no representa un conflicto entre Karina Milei y Santiago Caputo. Aseguran que Javier Milei ha decidido que ciertas áreas de su administración serán dirigidas por su hermana y sus colaboradores, lo cual fue acordado, ya que no se producirán cambios en los funcionarios. Sin embargo, esta coartada parece haber fracasado, ya que se rumorea que se planea desvincular al secretario de Innovación, Tecnología y Ciencia, Darío Genua, ex funcionario de Macri y con lazos significativos con González Charvay, así como con la AFA. Todo esto hace suponer que existe una red que persiste a través de los gobiernos, más allá de la voluntad colectiva expresada en las urnas. ¿Santilli se encuentra en una posición cómoda asumiendo un enfrentamiento con Santiago Caputo, quien sigue siendo una figura de gran poder? Santilli tiende a evitar conflictos y es reconocido como un hábil equilibrista. Al parecer, se le ha sugerido que, si desea ser candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires y establecer un acuerdo con PRO, deberá reconciliarse con Karina Milei y convertirse en un agente activo en esta lucha. Esta situación está íntimamente relacionada con la elección en la provincia de Buenos Aires y las perspectivas para la gobernación. En su papel como jefe de Gabinete, Santilli debe presentar a Milei un logro: el sistema electoral, que acarrea tres interrogantes. Dos dependen del Congreso y de él mismo: si se permitirán colectoras que enriquecen la lista que encabeza Milei, y si se eliminarán las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO). De suceder esto, enfrentaría una seria dificultad organizativa para la oposición. Santilli trabaja para atraer a los gobernadores peronistas para que apoyen la suspensión de las PASO. La tercera incógnita, que se escapa de su control, pero depende del peronismo, es la fecha de las elecciones. Si serán simultáneas con las presidenciales o adelantadas, como ocurrió el año pasado para elegir legisladores. Este detalle es fundamental; si el próximo año, antes de las elecciones presidenciales, hay elecciones anticipadas de gobernador y el oficialismo nacional gana, el panorama hacia la reelección de Milei se simplificaría considerablemente. En cambio, si la oposición logra el triunfo, Milei podría enfrentar un camino más difícil, particularmente su ministro de Economía, Luis Caputo, debido a la incertidumbre que esto generaría en los mercados respecto a la continuidad de la política económica. La fecha de la elección bonaerense es decisiva, y Kicillof no tiene el poder absoluto para decidir, ya que depende de intendentes, la Cámpora y de un acuerdo con Cristina Kirchner. Estas incógnitas surgen tras la finalización de una etapa de éxito en el fútbol. Al retornar la Selección, volvemos a la rutina decepcionante de la corrupción, los negociados y las luchas internas. Esto se contrapone a la otra Argentina, la de Scaloni y Messi.
