Política

MACRI, ENTRE LA AGENDA “DE LA CALLE” Y EL FANTASMA DE TRUMP

El Gobierno quedó en una encrucijada luego de agitar la baja de la imputabilidad y el endurecimiento de la política migratoria. El golpe a Massa.

El impacto del caso de Brian Aguinaco, el nene asesinado en Flores en un hecho en el que quedó envuelto otro adolescente que fue declarado inimputable -por ser menor de 16 años- y enviado a Perú, aceleró los tiempos del Gobierno. En la última reunión de mesa chica de 2016, había quedado claro que la estrategia de desempolvar el discurso de la seguridad y el endurecimiento de la política migratoria para esmerilar la plataforma de campaña del líder del Frente Renovador Sergio Massa iba a esperar hasta marzo. No había urgencia de avanzar con ninguno de los dos temas en el año electoral, pero sí la intención de mostrarlo como una propuesta a mediano plazo. El propio ministro de Justicia Germán Garavano así lo blanqueó en las primeras notas que dio en enero.

Pero la coyuntura sacudió el plan del Gobierno. Y, con el jefe de Gabinete Marcos Peña de vacaciones, en Balcarce 50 no hubo nadie que se animara a contradecir al Presidente, que en su primera aparición tras su descanso en La Angostura decidió darle impulso al debate y pidió avanzar en la reforma del Régimen Penal Juvenil y adelantó los cambios que luego haría por DNU a la ley 25.871 de Migraciones.

Tanto la baja de la edad de imputabilidad, como la reforma del Código Penal y el endurecimiento de los controles migratorios no formaban parte de las prioridades de la gestión para el primer semestre. Pero la ausencia del todopoderoso Peña y la necesidad de correr la agenda de otros temas en los que el oficialismo podía ceder la iniciativa ante la oposición -tarifas, el caso emblemático- cambiaron los planes.

A eso se le sumó lo que arrojaron las encuestas, el faro del Gobierno a la hora de tomar decisiones: en enero, después de varios meses de caída, hubo un leve repunte de la imagen de la gestión Mauricio Macri. Según un sondeo de Managment & Fit, trepó casi un punto y medio, a 44,8%, el nivel de aprobación; mientras que se desaceleró el rechazo a su gobierno, que se ubicó en 43,2 puntos.

Aunque en este asunto hay daños colaterales que el Gobierno intentó -sin éxito- no sufrir. Se trata del “efecto Trump”, que desde que asumió cumplió con lo que había prometido en campaña. Esto es: trazó los lineamientos para el muro con México, prohibió por decreto el ingreso a EE.UU. de inmigrantes de siete países de mayoría musulmana y endureció las condiciones para conseguir la visa a ciudadanos de otros países, incluidos los argentinos.

La ministra de Seguridad Patricia Bullrich aclarando que el Gobierno no tiene previsto construir un muro en la frontera y el empeño de los principales funcionarios en señalar que los cambios en Migraciones obedecen a un giro en la política criminal y no así en la política migratoria, como se habla en los medios, fueron algunos de los intentos que hicieron desde Balcarce 50 por diferenciarse. Fue una reacción casi natural, sin mediciones que la expliquen ni jugada maestra de Jaime Durán Barba mediante, a la polémica que generó Trump.

Igual hay quienes dudan sobre el real impacto negativo que podría causar en términos electorales seguir esa línea. “En las últimas Legislativas -2009 y 2013- ganaron candidatos con discursos ligados al refuerzo de la seguridad”, advierten. Y cuentan que, en la primera reunión de la mesa de campaña, al Presidente le acercaron números de febrero que lo hicieron sonreír: Massa, tras perder su discurso pro seguridad, cayó súbitamente.