Política

MASSA, ENTRE SU IDEA Y EL PERONISMO

Sergio Massa se ríe cada vez que le dicen que tiene que tener cuidado con su posible alianza electoral con Margarita Stolbizer. Quizás porque confía demasiado en su instinto o porque las encuestas lo siguen poniendo en primer lugar en el ranking de dirigentes políticos bonaerenses.

Margarita, en tanto, sabe que su posible alianza con el diputado del Frente Renovador le generará un beneficio de cargos en las diferentes bancas municipales, provinciales y nacionales, pero quedará sujeta a que cada vez que se la mencione le siga el apellido Massa, sobre quien no puede predecir sus pasos o los de dirigentes cercanos a él que suelen acercarlo demasiado al kirchnerismo.

Los dos saben que se necesitan, pero los motivos para hacerlo difieren. Mientras que el ex intendente de Tigre sabe que con Margarita sale airoso de la “prueba Ariel”, por la publicidad en la que se demuestra la pureza y blancura que lo alejaría de todo contacto con el kirchnerismo, para la diputada del GEN lo único que le calma los nervios del camino es el posible engorde de su tropa legislativa.

Hasta tanto, Stolbizer deberá tragar saliva por cada frase del “grupo de whatsapp” peronista que conforman Alberto Fernández, Felipe Solá y Facundo Moyano,entre otros todos adherentes en el pasado del proyecto nacional y popular. Mucho más cuando los ve junto a Milagro Sala o cuando terminan votando con el peronismo del cual no tiene nada que ver.

Para Massa, la conducción de su tropa es todo un dilema. Sabe que nadie mide por sí mismo salvo los que están en primera línea de discusión, como Roberto Lavagna y, muy atrás, Solá. El resto deben estar atados a su imagen para tener cierta chance de participar.

Así y todo, el Frente Renovador está compuesto mayoritariamente de un peronismo residual que no pudo penetrar las capas del kirchnerismo o de referentes encumbrados que optaron por irse de ahí. Esa mayoría es la que más recela de la alianza con Stolbizer, no porque no la consideren una dirigente valiosa, sino porque nadie quiere regalar dos cuestiones que creen fundamentales: su personería peronista y los lugares más privilegiados de las listas de 2017.

Si bien es un asunto que Massa minimiza, el subsuelo de su fuerza es un hervidero atravesado por diferentes franquicias que él mismo distribuyó.