Política

EL MENSAJE DE LOS CONCEJOS

A veces, los consejos son buenos consejeros. Pero también pueden traer, encerrados, los peores mensajes y anticipos.

Los Concejos, Deliberantes, también pueden ser eso: anticipos, avisos, proyecciones sobre lo que vendrá en el futuro inmediato.

Luego del resultado electoral, muchos intendentes encendieron todas las alertas y llegaron, en diferente medida, hasta el despacho de María Eugenia Vidal, casi en reclamo de auxilio y piedad.

Es que los seguidores de Cambiemos, que triunfaron en los distritos manejados hoy por el peronismo, querían refrendar ese triunfo con las respectivas presidencias de los Concejos Deliberantes. Sin embargo, desde el gobierno provincial le bajaban la ansiedad explicando la necesidad de contar con los legisladores que colocaron esos intendentes en la legislatura bonaerense para avanzar con las reformas impulsadas por Vidal, entre ellas el fin de las jubilaciones de privilegio, las reformas del Instituto Previsión Social, (IPS) y otras modificaciones a las estructuras provinciales.

Un verdadero caso testigo de cómo funcionó para no dañar la relación con un intendente se dio en San Martín. Más allá que Gabriel Katopodis se quedó sin un legislador provincial, su palabra y consejo aún es ponderado por sus pares.

Fue por eso que el jefe de gabinete, Federico Salvai, haya tardado tan poco tiempo para acordar con su amigo Santiago López Medrano, al articulador local y ministro provincial, y con el diputado provincial Daniel Ivoskus, que con sus diez concejales no se tentaran de acordar con el Frente Para la Victoria y con el Frente Renovador para alzarse con la presidencia del Concejo Deliberante.

Así las cosas, el katopodista Diego Perrella continuó siendo presidente del Concejo.

Otra realidad se dio en Escobar y San Isidro, donde los intendentes pretendían una cosa pero se dio otra. Con un agravante. Gustavo Posse, hasta ahora, era un aliado estratégico, y nadie cree que pase otra cosa en el futuro inmediato, mientras que Ariel Sujarchuk era de esos peronistas que pretenden dialogar lo mejor posible con Vidal.

Tras varias idas y vueltas, Posse había dispuesto, casi al borde del momento de la votación de las autoridades del Concejo, cambiar a su conductor y antiguo hombre de extrema confianza, Carlos Castellano, con quien la relación se había quebrado el último año.

Sin embargo, una alianza entre este, algunos ediles del propio possismo y la totalidad de los referentes del PRO dieron vuelta esa decisión. Pero el dato más relevante es que nadie del gobierno provincial hizo nada para modificar esa decisión adoptada por los propios. Seguramente Posse se preocupará más por esto que por la presidencia misma.

En cuanto a Escobar, la recién asumida Gabriela Garrone se quedó con la conducción del HCD tras fracasar cada una de las negociaciones emprendidas por Sujarchuk. Este creía que el Frente para la Victoria le respondía homogéneamente. Eso no pasó. Y más allá de los buenos gestos de los seguidores de su antecesor, Sandro Guzmán, y de la palabra que les habían dado desde el massismo, todo saltó por el aire por el escaso margen que les dejó para negociar a los interlocutores del oficialismo.

Allí Cambiemos, más allá de sus fuertes internas, se pusieron de acuerdo con el resto de los concejales y dejaron en crisis a un Sujarchuk que se creía el gran vencedor de Octubre.