Dicen que fue Nicolás Caputo el que terminó de convencer a Mauricio Macri de la necesidad de sostener a Emilio Monzó dentro de su mesa chica. Los dardos del titular de la Cámara de Diputados habían molestado tanto al Presidente que en diciembre hasta barajó la chance de correrlo del eje que toma las decisiones en su gobierno y que hoy lidera el trío conformado por el jefe de Gabinete Marcos Peña y sus vices, los secretarios Mario Quintana y Gustavo Lopetegui.
En las vacaciones junto a su amigo Caputo ablandaron a Macri. Enfrentado con Peña, Caputo considera a Monzó clave para el futuro de Cambiemos, a pesar de no compartir los modos a los que habitualmente recurre para enviar su mensaje. Y en los días que compartió con el Presidente en La Angostura así se lo hizo saber.
La charla que, en su regreso a la gestión, tuvo Macri con Monzó terminó por despejar dudas. El jefe de Estado encontró a Monzó más sereno, con las mismas convicciones que en diciembre pero con la certeza de que la delicada carrera electoral que afrontará Cambiemos rumbo a las Legislativas no le deja más margen para gritos.
“Emilio está más tranquilo. Lo que tenía para decir, ya lo dijo. No cambió de pensar, pero sí sabe que ahora hay que tirar todos para adelante. Y el Presidente sabe que puede contar con él de manera incondicional”, dijo a este sitio un dirigente que vio al diputado luego de su reunión con Macri. ¿Se mantendrá durante la campaña?
