Política

NO ME TOQUEN AL NENE

Dicen que la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner está enojada con los intendentes que la agrupación de su hijo Máximo, La Cámpora, apoyó hace dos años y que llegaron al poder pero que ahora la discuten.

“Cuando le pusimos todo ni mu decían. Pero ahora se hacen los ofendidos y ponen condiciones”, se le escuchó quejarse a CFK cuando le comentaron el desaire que sufrió su hijo hace una semana cuando no pudo juntar a todos los intendentes que apoyan la candidatura de su madre porque en el mismo encuentro estaban Luis D´Elía, Amado Boudou y Martín Sabbatella.

Este último hubiera sido lo de menos. Lo que más espanto provoca en los jóvenes jefes comunales es la presencia de los “impresentables espanta votos” del ex piquetero y del ex vicepresidente de la Nación.

En la nónima donde Cristina Kirchner concentra su furia se encuentran  Ariel Sujarchuck, de Escobar, Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas y Santiago Magiotti, de Navarro, entre otros.  Ellos son productos puros de la cantera camporista pero que ahora no reniegan, pero discuten las decisiones que toman sus antiguos jefes.

A ellos se sumaron el siempre inquieto intendente de Merlo, Gustavo Menéndez, quien ya oficializó que en caso de que la ex presidente no quiera ser candidata a senadora nacional en las próximas elecciones el peronismo debe buscar a las mejores personas para encabezar el proyecto, y dijo con todas las letras que Florencio Randazzo es el indicado.

Es que para este grupo como para otros que no lo expresan tan abiertamente las imágenes y los votos no se proyectan. “Ya fracasamos en 2013 y 2015 con Martín Insaurralde y Aníbal Fernández”, reflexionó uno de los más curtidos.