Política

RECALCULANDO

En esta época de políticos y políticas gaseosos, en el que todos hablan con todos y se esconden la mayoría de las cosas, aparecieron urgencias en todos los equipos de campaña que los obligaron a rediseñar las estrategias pensadas inicialmente.

Cristina Fernández nunca pensó que Florencio Randazzo se plantaría como se plantó.

Randazzo nunca pensó que la Ex sería candidata.

Durán Barba y Facundo Manes tuvieron un fortísimo choque de egos.

Durán Barba nunca pudo creer que “el mejor equipo de los últimos 50 años” tuviera tantas dificultades con la Economía.

Sergio Massa nunca creyó que hoy estaría tan solo con Margarita Stolbizer.

En este popurrí de malas decisiones y falta de mirada estratégica todos los equipos de campaña están recalculando sus estrategias para acomodarse al verdadero lanzamiento de la misma, dentro de una semana.

Además, todos los acuerdos están formulados a plazo fijo y según el resultado obtenido. Mientras que la mayoría de los intendentes peronistas que decidieron seguir con CFK se ilusionan con que no ganen así tienen cierta posibilidad a futuro, los radicales no saben cómo hacer para crecer ante un PRO que le cierra todos los caminos.

Y el Pro no sabe convivir con un aliado importante.

Estamos vislumbrando una época de candidatos empleados, donde nadie puede decir o hacer nada de lo que esté afuera del libreto.

La discusión más importante se vivió el viernes pasado, en las oficinas que el jefe de gabinete Federico Salvai tiene al lado de la gobernadora María Eugenia Vidal. En ese ámbito, el vicegobernador Daniel Salvador no pudo frenar su casi siempre calmada personalidad ante la supuesta falta de palabra del principal operador político de la jefa provincial.

En ese ámbito Salvador le recriminó a Salvai no haber cumplido con el acuerdo de palabra trazado hacía tiempo en el que se preservaba el primer lugar de la lista de candidatos a legislador provincial de la 7ma. Sección electoral, noroeste de la provincia, para un dirigente del radicalismo.

Ese acuerdo incumplido desató todo lo que vino después, amenaza de renuncia partidaria de Ricardo Alfonsín incluída.

Solo la victoria podrá saldar todas las heridas que se hicieron en este tiempo. O al menos ayudar a que no se expongan.