“Es de locos, pero la gente no quiere a nadie. El 30% de los consultados dice que si las elecciones fueran hoy, no votarían a nadie. De ahí al que se vayan todos estamos a un paso”, se quejaba resignado un intendente del Frente para la Victoria que admite que aún no tienen como encarar electoralmente el descontento que provocó en electorado independiente la presidencia de Mauricio Macri.
Preocupado por su futuro inmediato, producto de la baja recaudación propia y deudas aún no zanjadas con los gobiernos nacionales y provinciales, detuvo su conversación para hablar con un par que lo invitaba para una reunión, el lunes próximo, en Ituzaingó, donde reconocen que es “el único lugar donde podemos estar todos”.
Es que el jefe político de ese territorio, Alberto Descalzo, es el más antiguo de la región y el que siempre muestra voluntad para la unidad, más allá de las desconfianzas que se tienen entre los jóvenes intendentes y algunos con más experiencia.
“Decidimos conformar dos grupos, el Esmeralda y el Fénix para contener a los compañeros que quedan dispersos”, comentó el jefe comunal. En su momento, Eduardo Duhalde como gobernador había dejado hacer a sus intendentes, que dominaban la Provincia, una interna entre Liga Federal y Lipebo. Nada nuevo bajo el sol, aunque con menos recursos y conducciones más difusas.
La preocupación del jefe comunal es similar a la que esta misma semana confió un influyente funcionario de una comuna de Cambiemos: “Mauricio (por Macri) está bajo y la gente está enojada”.
Así todo esta fuente sostiene que todo es muy cambiante y un par de aciertos, o una concreción del repunte de la economía, anunciada solo en cuestiones macros, podría dar vuelta todo de nuevo.
La desazón del dirigente de Cambiemos no es para la oposición, “que hace lo que siempre hace un opositor”, sino por “los propios nuestros, que son unos inútiles e inexpertos”. Esta expresión coincide con la brindada por un secretario de otro municipio “amarillo” que no duda en cuestionar a funcionarios del gobierno nacional por las demoras en concretarse las obras pautadas.
Algo de esto habrá visto Marcos Peña desde su “tablero de control” y ante la sorpresa del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, designó a la desconocida CEO de la firma Jazmín Chebar, especialista en todo lo que tiene que ver con la cultura femenina, Natalia Zang, para que encare algunas negociaciones directamente con los municipios.
