Los miércoles se transformaron para la gobernadora María Eugenia Vidal en el día ideal para recibir en su casa a los dirigentes con los cuales pretende establecer un contacto más directo y distendido que el que le puede demandar recibirlo en sus diferentes despachos de la gobernación o la sede porteña del Banco Provincia.
Nadie sabe por qué motivo se sigue inutilizando la coqueta Casa de la Provincia de Buenos Aires de la Avenida Callao.
Como cada miércoles, cerca de las 19.00, el helicóptero de la Gobernación aterrizó en la Base Aérea de El Palomar, barrio en el que Vidal optó vivir luego de su separación con el intendente de Morón, Ramiro Tagliaferro y tras haber recibido múltiples amenazas contra su vida.
La semana pasada fue la oportunidad de “cocinarle” sus ya célebres milanesas al neurocirujano Facundo Manes, quien llegó al domicilio privado de la gobernadora sólo y en el que fue doblemente sorprendido: por el menú elegido, alejado de sus costumbres culinarias y porque era la propia María Eugenia la que estaba mezclando huevos, perejil, poco de ajo y pan rallado con la fina carne seleccionada.
La charla rondó sobre varios temas, pero al principio, el facultativo, que rápidamente se incorporará a la política partidaria, tuvo que sortear un mal trago. Cuando expuso su visión algo crítica sobre el gobierno de Mauricio Macri, mucho para quien puede ser su candidato a senador nacional, Vidal lo paró en seco y le encomendó confiar en el presidente. “En la Ciudad nos había pasado lo mismo y después se transformó en el mejor jefe de Gobierno de la Historia. En la Nación es igual, yo tengo toda la confianza en él, y me gustaría que vos también”.
Silencio. Le costó al estudioso del cerebro argentino volver sobre sus pasos, aunque tuvo la certeza que no podía repetirlo ni ahí ni en ningún otro lado. Ya otros interlocutores le escucharon sus reproches.
La discusión no es menor. El ala política del gobierno nacional y las fuerzas que componen Cambiemos están cada vez más divididos y solo un punto comparten: que no pueden poner en el Senado a ninguna figura que al primer debate no tenga la fuerza y la convicción para defender al gobierno.
La gobernadora cree que sería una muy buena fórmula la que encabezare el intendente de Vicente López, Jorge Macri, secundado por Manes, o viceversa. Pero la otra actora principalísima de Cambiemos, Elisa Carrió, no quiere saber nada con el primo presidencial, a quien no duda de calificarlo de “delincuente”.
Tal cual reflejó un intendente a este medio, “la opinión de Carrió tiene mucho peso”.
La dupla MM (Macri – Manes, o Manes – Macri) cierra el círculo de lo nuevo con lo político. Pero para la Coalición Cívica, la batalla cultural que se debe dar en la Argentina no puede estar sostenida por uno de los que considera parte de la vieja política.
