Política

YA NO QUEDAN INTENDENTES DIALOGUISTAS EN EL PJ

La gobernadora María Eugenia Vidal y todo su gobierno se habían ilusionado con la idea de dividir a los intendentes del Frente para la Victoria entre los ultra K y los dialoguistas, y luego avanzarían otro paso al incorporar a algunos de los últimos a su propia gestión.

Nada de eso pasó, fundamentalmente, porque la economía no despega y los números auspiciosos de mediados del año pasado, más la expectativa de un buen 2017, se diluyó brutalmente.

Entonces, aquellos intendentes que proponían caras soluciones para la administración provincial a cambio de que ésta consiguiera la aprobación de sus presupuestos anuales, pero nunca dejaban de atender el teléfono de Vidal o su superministro Federico Salvai, ahora no solo critican solapadamente y en privado, sino que lo hacen abiertamente casi como lo haría un dirigente kirchnerista clásico.

Uno de los que más virulentamente ha salido a declarar su enojo y pugna con ser una voz escuchada en el conglomerado político  es el intendente de General San Martín, Gabriel Katopodis, miembro del comúnmente conocido “Grupo Esmeralda” esquema político en el que también participan otros jefes comunales como el de Hurlignham, Juan Zabbaletta y el de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde.

Este grupo, que fogonoea la candidatura a senador de Florencio Randazzo  pero aceptó un pedido para conversar de Daniel Scioli la semana pasada, pretendía ser un espacio que articulara el post kirchnerismo pero ahora también analiza ser parte de un entramado donde estuvieran todos los actores peronistas, incluída la ex presidente  Cristina Fernández de Kirchner.

Katopodis endureció su discurso tras algunos indicios recibidos. Primero fue el choque que tuvo hace dos meses cuando Mauricio Macri participó brevemente de un acto en el natatorio municipal de José León Suárez, donde se recriminaron mutuamente por las decisiones que ambos habían tomado sobre el tema de las tarifas.

El intendente también sintió que no lo querían demasiado tras reunirse con el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, quien le dijo que si no cambiaba su forma de relacionarse con el oficialismo era difícil articular alguna obra financiada por la Nación.

Después de todos estos episodios, pero fundamentalmente por la baja en la imagen del presidente Mauricio Macri y su gobernadora, Katopodis no duda en criticar cada decisión de gobierno, como ponerse del lado de los docentes en el conflicto educativo o hacer único responsable de la pobreza y la marginalidad reinante al gobierno que asumió hace 15 meses luego de una década k.