Política

YA SE PELEAN POR LAS LISTAS

Cada uno tendrá la posibilidad de armar sus listas en cada uno de los distritos que conducen. Esta es la decisión tomada por la errática conducción de Cambiemos en la que convergen el PRO, la UCR, la Coalición Cívica y el partido Fe.

Idéntica situación se daría a nivel provincial, adonde María Eugenia Vidal pretende engordar la tropa propia y relegar a sus aliados internos del PRO para compensar a aliados radicales o coalicionistas.

La incógnita radica en las localidades conducidas por intendentes peronistas. Allí se discute si se mantiene la vieja fórmula de “entregarle un concejal que no le moleste en el distrito a cambio de que en Provincia nos acompañen en algunas cuestiones”,  o directamente mantenerse independiente y permitir el crecimiento de Cambiemos en esos lugares.

Las diferencias surgen cuando se analizan las posturas de los intendentes peronistas, fundamentalmente los enrolados en el ·”Grupo Esmeralda”, más proclives a acompañar a la administración provincial que los otros del “Grupo Fénix” o los ultra K.

Un caso testigo es Merlo, que gobierna Gustavo Menéndez. Allí nadie de Cambiemos se propone ordenar la localidad sabiendo que el intendente le ha hecho algunos favores a Vidal, como fue la incorporación de Camilo Echarren, ex intendente ultra K de Castelli a la gestión provincial.

Para agregar más a la confusión general circularon versiones de un presunto acercamiento del ex hombre fuerte de la localidad, Raúl Othacehe, a Cambiemos a través de los dirigentes peronistas que hoy se manifiestan más que cercanos, como los intendentes de Ezeiza, Alejandro Granados.

Sin embargo, este rumor  choca contra una pared de la realidad: uno de los encargados de reclutar peronistas al sistema amarillo es el ex intendente de Malvinas Argentinas, Jesús Cariglino, de pésima relación con el “vasco”.