Sociedad

Más allá de la fe: la creciente asistencia que buscan casi la mitad de quienes visitan iglesias y templos

La imagen de individuos que ingresan a una iglesia o templo para rezar, expresar gratitud o buscar consuelo ha evolucionado, reflejando nuevas realidades en muchos recintos religiosos de Argentina. Aunadas a las necesidades espirituales, surgen demandas más concretas y específicas.

Solicitar un bolson de alimentos, asistencia económica para enfrentar urgencias, medicamentos, ropa o incluso oportunidades laborales son ejemplos de los ‘pedidos’ que cada vez más crecen dentro de las comunidades de creyentes, así como entre aquellos que, escépticos, se acercan con necesidades similares.

Esta información proviene del Tercer Informe del Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina, un estudio realizado por el Observatorio de las Creencias (OCREAR) del CBC-UBA. La relevancia del informe se destaca en el día de San Cayetano, cuando miles de fieles católicos se congregan en el santuario de Liniers para presentar sus plegarias al patrono del trabajo.

El estudio nacional revela que el 35,5% de los encuestados visitó un templo o iglesia en busca de algún tipo de ayuda o contención en el último año. De estos, casi la mitad (45%) lo hizo en busca de asistencia económica, alimentaria o laboral.

A pesar de esto, el apoyo espiritual sigue siendo el motivo principal por el que las personas recurren a estos lugares. Sin embargo, la demanda de asistencia material se visibiliza cada vez más en la cotidianidad de estos espacios de fe.

El informe detalla que un 16% de los encuestados se apoya en instituciones religiosas para resolver problemas económicos, alimentarios o laborales, una situación que se intensifica en sectores con menor nivel educativo.

Mariela Mosqueira, cofundadora del Observatorio y socióloga, destaca que la realidad tras este fenómeno es el funcionamiento cotidiano de estas comunidades, que muchas veces permanece desapercibido para quienes no forman parte de ellas.

“Una parte de la población se acerca a templos e iglesias porque allí encuentra respuestas ante problemas concretos, más allá de los espirituales”, afirmó.

Mosqueira aclara que cuando se menciona ayuda económica o alimentaria, no se refiere únicamente a la entrega de dinero, sino también a la distribución de alimentos, ropa, medicamentos y apoyo para afrontar urgencias específicas.

En el ámbito laboral, estas instituciones ofrecen acompañamiento en la búsqueda de empleo, facilitación de contactos, capacitación en oficios y conexión con oportunidades laborales dentro de la comunidad.

Este papel de las instituciones religiosas en los barrios, según la especialista, tiene que ver con su cercanía a las familias y vecinos, generando vínculos de confianza que permiten responder de manera ágil a las necesidades que surgen.

Mosqueira enfatiza que esta dinámica no busca reemplazar al Estado. “No sustituyen las políticas públicas. En algunos casos, articulan con ellas, especialmente en cuestiones relacionadas con adicciones, capacitaciones o atención médica”. Durante la pandemia, esta sinergia fue particularmente importante.

“Lo que hacen es integrar las redes comunitarias de cuidado, especialmente entre los sectores más vulnerables”, señala.

Las diferencias en la búsqueda de ayuda son notables al desglosar los datos según la filiación religiosa. El panorama evangélico presenta un comportamiento marcado en comparación con otros grupos.

Dentro de la comunidad evangélica, el 64,6% acudió a un templo en el último año buscando algún tipo de ayuda, mientras que entre los católicos esa cifra baja al 38,8% y entre quienes no tienen filiación religiosa apenas llega al 7,2%.

“La diferencia es evidente. Las iglesias evangélicas operan con gran intensidad como redes de cercanía y apoyo material”, resume Mosqueira. Esta tendencia se debe a que muchos evangélicos recurren a sus iglesias tanto para apoyo espiritual como para necesidades materiales y laborales.

Las discrepancias son igualmente evidentes al examinar sus motivos de aproximación. Entre los evangélicos, un 48,3% buscó apoyo espiritual, comparado con el 22,2% de los católicos y un 5,1% de aquellos sin filiación religiosa. En temas de salud, los porcentajes fueron del 17,6% para evangélicos, 12,4% para católicos y 3% para no religiosos.

En cuanto a asistencia económica o alimentaria, un 15,8% de los evangélicos recurrió a las iglesias por este motivo, en contraposición al 9% de los católicos y al 3,8% de personas sin religión.

Además, también hay una notable diferencia en la obtención de oportunidades laborales o capacitación, donde el 11,9% de los evangélicos buscó ayuda, en comparación con el 6,7% de los católicos y solo el 1,9% de quienes no profesan ninguna fe.

El análisis también sugiere que la edad y el nivel educativo influyen significativamente. Las personas de 50 años o más son quienes más frecuentemente acuden a los templos en busca de ayuda, alcanzando el 45%. Entre los jóvenes de 16 a 29 años, el porcentaje es del 34%, mientras que baja al 27,6% entre los de 30 a 49 años.

Entre los mayores, se observa una mayor demanda de apoyo espiritual y de asistencia por problemas de salud, con un tercio buscando apoyo en este ámbito y un 16,2% recurriendo a la iglesia por razones sanitarias, cifras que casi duplican a las registradas en los segmentos más jóvenes.

La educación también desempeña un papel crucial en estas diferencias. Entre quienes no completaron la secundaria, el 42,8% acudió a un templo durante el último año. En este grupo, el 26,9% solicitó apoyo espiritual, el 14,9% ayuda por problemas de salud y el 12,5% asistencia económica o alimentaria. En contraste, entre quienes tienen estudios superiores, la cifra se reduce al 26,6%.

Según Mosqueira, estos datos resaltan la relevancia de las comunidades religiosas en la atención de necesidades cotidianas.

El Barómetro de las Religiones iniciará una serie histórica que permitirá comparar en el futuro los motivos de acercamiento a la fe.

Se puede concluir que esta función social no es un fenómeno reciente. “Lo que varía según el contexto económico y social es la intensidad de las demandas y el tipo de necesidades que llegan a las comunidades”, explica. En períodos de mayor crisis, esta función de proximidad se vuelve más visible. Los templos se han convertido en uno de los primeros lugares a los que muchas personas acuden antes de llegar a otras instituciones.

En el caso de las iglesias evangélicas, la combinación de pertenencia barrial y vínculos cotidianos fortalece estas redes de ayuda, lo que se refleja en todos los indicadores del estudio.

Aunque en las comunidades católicas también se observa un incremento en la asistencia vinculada a necesidades materiales y apoyo laboral, es menos pronunciado. Incluso entre aquellos sin filiación religiosa, hay un porcentaje que busca apoyo en templos ante situaciones difíciles, sugiriendo que, para algunos, estos espacios son percibidos como lugares de confianza, independientemente de una pertenencia religiosa estable.