Sociedad

Investigación de Harvard revela que decisiones en la juventud influyen en la felicidad a los 80

La felicidad en la vejez parece estar más relacionada con el compromiso con causas mayores que con la acumulación de riqueza, reconocimientos profesionales o logros externos. Esta es una de las conclusiones más relevantes del Estudio de Desarrollo Adulto de la Universidad de Harvard, que ha sido una de las investigaciones más extensas sobre el bienestar humano, siguiendo durante décadas la vida de sus participantes para identificar qué factores contribuyen a una existencia más plena.

Robert Waldinger, psiquiatra de Harvard y autor de La buena vida, comentó que aquellos que alcanzan los 80 años con una mayor satisfacción son quienes, desde su juventud, han cultivado un sentido de propósito.

El estudio sugiere que entre los 20 y los 30 años, muchas de las personas más felices comenzaron a interesarse en hacer una diferencia, cuidar de sus relaciones y participar activamente en la vida de los demás.

Se aclara que el propósito no debe confundirse con la pasión. Mientras que la pasión se centra en lo que resulta emocionante para un individuo, el propósito está orientado hacia la contribución a otros.

Reflexionar sobre el significado de lo que uno hace, a quién beneficia, qué relaciones se fortalecen o qué problemas se enfrentan, puede generar efectos más duraderos que la búsqueda de metas individuales.

Waldinger establece un vínculo entre esta perspectiva y el concepto de “generatividad”, que fue desarrollado por el psicoanalista Erik Erikson. La generatividad conlleva el deseo de dejar una huella, guiar a otros, enseñar, criar, involucrarse en una comunidad o apoyar una causa. Su contrapartida es el estancamiento, que genera la sensación de estar atrapado en una vida centrada en uno mismo y sin rumbo.

Aunque la Generación Z sobresale por su conectividad tecnológica, distintos estudios indican que también experimenta una profunda soledad. Esta soledad no se limita a la ausencia de compromisos sociales, pudiendo influir negativamente en la salud física y emocional e identificándose en Estados Unidos como una epidemia de salud pública debido a los riesgos asociados con el aislamiento.

La conexión entre propósito y bienestar no es casual. Cuando una persona se enfoca en contribuir, tiende a establecer vínculos más significativos. Actos como ayudar, acompañar, enseñar y participar en actividades compartidas fomentan la salida del encierro individual y la construcción de relaciones auténticas. Este fue el hallazgo más sólido del estudio de Harvard: las relaciones saludables predicen la salud y la felicidad de manera más efectiva que muchos indicadores tradicionales.

El propósito puede manifestarse de diversas maneras, ya sea a través de la crianza, el cuidado de amistades, el apoyo a familiares, el buen desempeño laboral, la enseñanza, el involucramiento en una comunidad o incluso mediante pequeños actos cotidianos de conexión. Lo crucial es evitar una vida reducida al consumo pasivo y al aislamiento.

Waldinger destaca la importancia de preguntarse con regularidad acerca del propio propósito. A veces, el cambio puede comenzar con gestos simples, como contactar a alguien, llamar a un familiar, ayudar a un vecino, escuchar mejor a un amigo o sustituir una hora frente a la pantalla por una acción concreta que acerque a otra persona.

Además, señala que aunque la tecnología puede facilitar la conexión, no debería ser la única vía. Las redes sociales permiten la comunicación, pero no siempre reemplazan la profundidad de una conversación presencial, la presencia compartida o el compromiso auténtico. La comodidad puede ahorrar tiempo, pero la creación de relaciones significativas requiere atención, paciencia y un cierto grado de incomodidad.

El estudio concluye que la felicidad en la vejez puede gestarse mucho antes. Las personas que decidieron conectar, servir, cuidar de sus vínculos y ser parte de un propósito mayor llegan a la adultez con más recursos emocionales para enfrentar adversidades, menos sentimientos de estancamiento y una satisfacción más profunda.