Esta conclusión se obtuvo tras una serie de reuniones con inversores institucionales en San Pablo y Río de Janeiro, donde los expertos de la entidad detectaron un interés creciente por otras alternativas en América Latina, impulsado por la incertidumbre en torno a las elecciones brasileñas de octubre.
Argentina emergió como el segundo mercado más discutido de la región, solo superado por Chile, aunque con una diferencia notable: mientras el entusiasmo dominaba el mercado chileno, las opiniones sobre Argentina estaban notablemente divididas.
Por un lado, algunos inversores expresaron su confianza en las medidas económicas y la baja de la inflación; por otro, otros estiman que aún es prematuro aumentar su exposición y prefieren esperar por más claridad respecto a las elecciones presidenciales de 2027.
Desde su perspectiva, JP Morgan se encuentra en el primer grupo, situando a la Argentina en una categoría de sobrepeso, la misma recomendación que ofrece para Chile y Perú, mientras que Colombia queda en una posición desfavorable dentro de su cartera modelo regional.
La postura optimista del banco se fundamenta en tres elementos clave: la implementación de políticas económicas efectivas, una creciente acumulación de reservas y un sólido pipeline de inversiones de capital. Durante las reuniones, la mayoría de los participantes no cuestionó estos avances.
La discrepancia surgió al evaluar cuándo estos factores deberían reflejarse en los precios de las acciones. “Varios inversores creen que el mercado se mantendrá lateral hasta que haya más claridad sobre la carrera presidencial para 2027”, afirmó JP Morgan. Esta es la principal divergencia; aunque los inversores reconocen las mejoras en los fundamentos, persiste la incertidumbre sobre los riesgos políticos.
JP Morgan sostiene que la evolución de los datos económicos podría alterar esta percepción. Un elemento central en sus argumentos es la inflación, ya que el banco prevé que esta alcanzará el 1,5% mensual en el cuarto trimestre de 2026. La continuidad de la desinflación, junto a una recuperación económica impulsada por mayores inversiones, “debería funcionar como un catalizador para las acciones argentinas”.
Además, se considera que los resultados económicos y la inflación serán determinantes en las elecciones de 2027. En esencia, la elección no solo representa un riesgo que el mercado debe enfrentar, sino que, si la economía sigue mejorando, los fundamentos podrían reducir la incertidumbre electoral y permitir una revalorización anticipada de los activos.
Entre las acciones argentinas, JP Morgan destaca a Grupo Financiero Galicia, para la cual mantiene una recomendación de sobrepeso. El banco considera que Galicia está bien posicionada para beneficiarse de una mejora en la macroeconomía argentina. La expectativa es que, si la desinflación continúa y la economía recupera su dinamismo, Galicia se convierta en uno de los activos más sensibles a estos cambios.
No obstante, las discussions con inversores han evidenciado que no hay un enfoque único para posicionarse respecto a Argentina. Algunos fondos comparten la preferencia de JP Morgan por Galicia, mientras que otros optan por el sector energético para aprovechar la posible recuperación del país.
El informe también indica un cambio significativo en comparación con una visita de JP Morgan a inversores brasileños en marzo, cuando Argentina dominaba las conversaciones. En esta ocasión, Chile ha desplazado al mercado argentino como el principal foco de interés, impulsado por los altos precios del cobre, un plan de reconstrucción aprobado y expectativas sobre nuevos flujos de inversión en el sistema previsional. Aunque Argentina ocupa el segundo lugar en el interés, JP Morgan parece tener una visión más optimista sobre las oportunidades que muchos de los inversores entrevistados.