Los análisis realizados sugieren una imagen dual de la Argentina. Por un lado, ciertas empresas han conseguido acceder a financiamiento internacional en términos favorables, presentando proyecciones de ganancias en alza. Por otro lado, el país permanece excluido del mercado voluntario de deuda desde la reestructuración de 2020, en un contexto mundial caracterizado por tasas de interés elevadas en Estados Unidos y un aumento en la competencia por atraer capital, según las observaciones de los bancos.
Cada banco analiza diferentes activos. Barclays centra su atención en los bonos soberanos emergentes; JP Morgan examina las proyecciones de ganancias y el comportamiento de las acciones latinoamericanas; y Jefferies aporta una perspectiva regional con recomendaciones sobre diversas compañías. A partir de estos análisis emergen cuatro señales significativas para la economía argentina.
Por un lado, Barclays destaca que el crédito argentino ha experimentado una evolución positiva desde el inicio de 2023. De acuerdo con el banco británico, los bonos soberanos han acumulado un rendimiento aproximado del 6%, lo que convierte a Argentina en el país que más ha contribuido al índice de deuda emergente, con un aporte de 23 puntos básicos. Además, el informe incluye a Argentina entre los soberanos que han recibido mejoras en sus calificaciones, junto a naciones como Pakistán, Ecuador, Ghana, Kenia, Nigeria y Sudáfrica.
El acceso al financiamiento y el respaldo de organismos multilaterales han sido cruciales para fortalecer las posiciones externas y la capacidad de pago de varios países emergentes. En el caso argentino, Barclays resalta el financiamiento movilizado a través de garantías del Banco Mundial, lo que ha permitido mejorar el acceso al crédito y ha sido interpretado como una señal favorable por los inversores. Sin embargo, el banco enfatiza el límite de este progreso: “La Argentina todavía no volvió al mercado internacional de capitales desde la reestructuración de deuda de 2020”, señala.
Este es el examen que todavía está pendiente. Una colocación soberana voluntaria podría establecer cuál es la tasa que realmente exigen los inversores al país sin garantías excepcionales y determinar si la mejora en el riesgo crediticio es suficiente para financiar los vencimientos a un costo sostenible.
La cautela de Barclays se refleja también en sus recomendaciones: a pesar de la evolución positiva de los bonos argentinos, el país no se encuentra entre las nueve operaciones que el banco sugiere. Sus preferencias se centran en instrumentos de países como Angola, Turquía, Hungría, Costa de Marfil, Sri Lanka, Pakistán, Indonesia, Bolivia y El Salvador.
La diferencia entre el acceso corporativo y el soberano se hace evidente a través de la operación de Mercado Libre, destacada por Jefferies. La empresa emitió bonos por u$s 1.000 millones a diez años, con un cupón de 5,85% y un rendimiento de 6,139%. Esta colocación se llevó a cabo con un spread de solo 130 puntos básicos sobre los bonos del Tesoro estadounidense. Los fondos generados se destinarán a fines corporativos generales.
Este caso ilustra que una empresa originada en la Argentina, pero que ha evolucionado hacia una plataforma regional y global, puede obtener financiamiento a largo plazo en dólares a un costo competitivo. El contraste con el estado es notable: mientras Mercado Libre accede a deuda a diez años, el gobierno aún no ha podido retornar al mercado voluntario desde 2020.
La emisión también tiene lugar en un contexto de expansión del negocio financiero de la empresa. Jefferies estima que Mercado Libre experimentará un flujo de caja libre negativo de aproximadamente u$s 400 millones en 2023 y u$s 100 millones en 2024, principalmente debido al crecimiento de su cartera crediticia. Las salidas de caja asociadas con esta expansión podrían alcanzar los u$s 9.800 millones en 2023 y u$s 12.600 millones en 2024. Sin embargo, para 2025 se anticipa una reversión, con el flujo de caja libre convirtiéndose en positivo y alcanzando u$s 2.600 millones.
La interpretación de Jefferies es que el mercado está dispuesto a financiar ese crecimiento. Mercado Libre es capaz de endeudarse hoy porque los inversores confían en su escala, en su capacidad de generar ingresos futuros y en la diversificación regional de estas fuentes. Para la Argentina, esta operación presenta un mensaje doble: indica que hay una demanda internacional por riesgo corporativo vinculado al país, pero también muestra que el principal obstáculo no es una falta generalizada de liquidez, sino el riesgo específico que todavía acompaña al sector soberano.
Dentro del análisis de sectores, el energético se manifiesta como el segmento con mayores expectativas para las acciones argentinas. Tanto JP Morgan como Jefferies coinciden en mantener una perspectiva optimista sobre YPF y Vista, aunque difieren en cuanto a Pampa Energía. JP Morgan considera que la energía es uno de los sectores líderes en América Latina. Desde el 18 de agosto, las estimaciones sobre resultados operativos y ganancias han mejorado, al mismo tiempo que han aumentado las cotizaciones.
Para el banco, esto indica que el ascenso de las acciones está respaldado por fundamentos sólidos y no responde únicamente a un aumento en las valuaciones. Dentro de este campo, YPF presenta la revisión de ganancias más significativa. Desde el 18 de agosto, la estimación de ingresos se incrementó un 1,4%, la proyección de resultados operativos avanzó un 3,9% y el cálculo de ganancias por acción se disparó un 69,1%.
En términos de proyecciones a más largo plazo, el cambio es aún mayor: las estimaciones de ganancias por acción se han elevado un 936,6% en tres meses y un 1635,7% en seis meses. Estos porcentajes reflejan la profundidad de la revisión iniciada desde una base muy baja y no deben ser confundidos con el potencial de aumento del valor de la acción.
JP Morgan mantiene a YPF con una recomendación de “sobreponderar” y espera que sus ganancias crezcan un 444% en 2026. Sin embargo, para 2027, prevé una contracción del 33%, lo que indica que gran parte del salto inicial no será replicable. Vista también recibe la calificación de “sobreponderar”. En su caso, la principal fortaleza radica en la revisión de ingresos, que ha subido un 8,2% desde el 18 de agosto, el mayor incremento entre las tres empresas energéticas argentinas estudiadas.
Las proyecciones de resultados operativos han permanecido prácticamente estables y las de ganancias por acción han bajado un 2,4% en el período más corto, pero aún se sitúan un 89,2% por encima de los niveles de hace seis meses. JP Morgan espera que las ganancias de Vista aumenten un 36% en 2026 y otro 13% en 2027. Es la única de las tres compañías analizadas para la que el banco prevé un crecimiento de resultados durante ambos años.
Pampa Energía, por su parte, también presenta revisiones positivas. Desde el 18 de agosto, las estimaciones de ingresos han mejorado un 2,7%, las de resultados operativos han crecido un 3% y las de ganancias por acción han aumentado un 21%. JP Morgan proyecta un crecimiento de las ganancias del 63% en 2026, aunque espera una desaceleración hasta apenas un 4% en 2027. Su recomendación sobre Pampa se mantiene en “neutral”, en comparación con las calificaciones de “sobreponderar” que recibe YPF y Vista.
Jefferies, por otro lado, muestra un panorama más optimista respecto a Pampa, manteniendo la recomendación de compra sobre las tres energéticas. El banco asigna la misma calificación a YPF, Vista y Pampa, cuyas capitalizaciones de mercado estima en u$s 21.000 millones, u$s 7.800 millones y u$s 4.600 millones, respectivamente.
La mejora de la situación argentina ocurre en un escenario internacional menos favorable. Barclays advierte que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 y 30 años han vuelto a niveles de 2007, justo cuando las primas de riesgo de la deuda emergente estaban tan comprimidas como actualmente. Esta situación implica que los países emergentes se enfrentan a un contexto más que adverso, donde sus primas de riesgo podrían disminuir, pero el costo total de endeudamiento se mantiene elevado debido al aumento de la tasa libre de riesgo.
Barclays identifica tres factores fundamentales detrás de esta presión. En primer lugar, el incremento en los precios del petróleo, que ha superado los u$s 100 por barril, acumulando una subida superior al 60% en el año debido a la guerra entre Estados Unidos e Irán. El segundo factor es el auge de las inversiones en inteligencia artificial; las emisiones destinadas a financiar infraestructura tecnológica alcanzaron casi u$s 340.000 millones en 2023, un 89% más que todo el volumen registrado en 2022. Por último, las inquietudes fiscales en las economías desarrolladas han elevado la prima exigida por los inversores para mantener bonos de largo plazo.
Este contexto genera una competencia mucho más intensa por el capital internacional. La Argentina no solo necesita convencer a los inversores de que ha reducido su propio riesgo, sino que también debe ofrecer una relación rendimiento-riesgo lo suficientemente atractiva frente a bonos estadounidenses, deuda corporativa tecnológica y otros soberanos emergentes.
Al agrupar las recomendaciones de JP Morgan y Jefferies, se establece que YPF y Vista se presentan como las compañías con el respaldo más robusto. Ambas reciben una calificación de compra por parte de los dos bancos. YPF promete la mayor recuperación esperada de ganancias en 2026, aunque también enfrenta una probable normalización en 2027. Esta acción es más vulnerable a los cambios en el entorno macroeconómico, a decisiones regulatorias y a transformaciones operativas.
Vista tiene una trayectoria más estable, con proyecciones de crecimiento en ambos años consecutivos y un notable incremento en las estimaciones de ingresos. Pampa se encuentra en una posición intermedia. Si bien sus proyecciones operativas han mejorado y Jefferies la recomienda, JP Morgan considera que su rendimiento será similar al promedio de las empresas bajo análisis.
Mercado Libre representa otra alternativa de inversión. Jefferies sigue recomendando la compra de sus acciones, y la emisión de u$s 1.000 millones confirma su capacidad de acceder al mercado internacional en términos que actualmente están fuera del alcance del soberano.