Mientras algunas bodegas ajustan sus prácticas comerciales de manera reactiva, la cámara que agrupa a los productores vitivinícolas ha formalizado una agenda de gestión con propuestas concretas dirigidas al Gobierno.
Una de las estrategias implementadas por diversas empresas es dejar de embotellar parte de su producción en el país y optar por exportar vino a granel, que luego se fracciona en el destino. Esta práctica busca disminuir los elevados costos logísticos.
“Se está dando el fenómeno de que muchas bodegas en el segmento de precios más accesibles, de entry level, están mandando vino a granel y hacen el embotellado en destino para bajar costos, poder ofrecer mejores precios y ser más competitivos en ese segmento”, comentó una representante de Wines of Argentina.
Un informe sobre comercialización, elaborado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura con datos preliminares hasta julio de 2026, evidencia este fenómeno: de enero a julio, las exportaciones de vino a granel aumentaron un 46,1% en volumen, alcanzando las 350.592 hectolitros, mientras que el vino fraccionado experimentó una caída del 4,4%, con 803.255 hectolitros exportados.
Este desempeño disímil entre ambos tipos de productos contribuyó a que el volumen total de vino exportado creciera un 6,8% en los primeros siete meses del año, alcanzando 1.153.847 hectolitros, a pesar de la contracción en el segmento de vino embotellado, que históricamente aporta mayor valor agregado.
Sin embargo, en términos de facturación, la situación es inversa. El valor FOB total de las exportaciones de vino bajó un 3,5% en el acumulado, totalizando 361,8 millones de dólares, afectado por una disminución del 5,1% en el vino fraccionado (334,1 millones), si bien esta caída se vio compensada por un incremento del 19,9% en el vino a granel (27,7 millones).
El precio promedio de exportación se redujo de 3,47 a 3,14 dólares por litro, lo que representa una baja del 9,7%, reflejando el aumento del granel, cuyo costo promedio (0,79 dólares por litro) es significativamente más bajo que el del vino fraccionado (4,16 dólares por litro).
En julio, considerado como un mes puntual, las exportaciones de vino cayeron un 28,7% en comparación interanual, con una disminución más notable en el fraccionado (-33,9%) respecto al granel (-1,2%).
Ante esta situación, la cámara de bodegas ha diseñado una agenda estratégica centrada en la competitividad del sector. Identificaron cinco áreas prioritarias: logística y comercio exterior, financiamiento, costos regulatorios y tributarios, empleo y desarrollo de talento, así como condiciones de infraestructura y enoturismo.
En el ámbito del comercio exterior, la entidad se enfoca en presentar propuestas para optimizar la operatoria aduanera, disminuir obstáculos logísticos, mejorar los reintegros a las exportaciones y fortalecer la presencia del vino argentino en los acuerdos comerciales internacionales. También se evalúan alternativas para mitigar el impacto de las interrupciones en los corredores logísticos críticos utilizados para acceder a los mercados externos.
El acceso al financiamiento también es una de las prioridades. La cámara está analizando las necesidades de crédito de bodegas y empresas del sector, centrándose en capital de trabajo, eficiencia, reconversión productiva, innovación y tecnología, con el objetivo de promover soluciones financieras ajustadas a las particularidades del sector.
En cuanto a los costos, se están llevando a cabo estudios sobre tasas, trámites, habilitaciones y presión fiscal, así como el costo de energía, agua e insumos críticos en las provincias vitivinícolas, con el fin de identificar los factores que incrementan los costos y generar propuestas para su simplificación.
La agenda también contempla acciones relacionadas con el empleo y la capacitación, a partir del análisis de perfiles laborales y necesidades educativas, en colaboración con instituciones académicas y centros de formación.
Igualmente, se prevén iniciativas para optimizar la conectividad, accesos, señalización, seguridad, movilidad e infraestructura en las áreas productivas y enoturísticas.
“Bodegas de Argentina asume el desafío de convertir los problemas del sector en una agenda de gestión. Analizar, proponer, articular y actuar: ese es el camino para defender la competitividad de una actividad que genera valor, empleo, exportaciones e identidad para Argentina”, dijo el gerente general de Lagarde, quien se ocupa del tema de competitividad.
Paralelamente a esta agenda institucional, el sector privado comienza a explorar soluciones propias ante el difícil panorama. El traslado hacia el granel mencionado es un ejemplo de cómo las bodegas del segmento más accesible buscan mantener su competitividad en mercados externos mientras la industria trabaja, a través de sus cámaras, en mejoras estructurales a largo plazo.
Sobre la preocupación de la industria por contar con planes alternativos que mitiguen interrupciones en los corredores logísticos, la relevancia del tema se destacó recientemente: en julio, se registró un impacto significativo debido al cierre prolongado del Paso Internacional Cristo Redentor.
Este cierre se reflejó en las cifras de exportaciones de vino fraccionado. Un referente de una bodega afirmó que en julio se observó una caída del 34% en las exportaciones de vino fraccionado, atribuida principalmente al cierre del Paso Internacional, que permaneció inhabilitado durante la mitad de julio y la mitad de agosto, acumulando 34 días sin actividad por la acumulación de nieve.
“El Paso se reabrió el 18 de agosto y desde entonces se han reanudado los cruces de camiones, pero la total normalización llevará tiempo. Por lo tanto, parte de la caída registrada en julio también se reflejará en agosto. Para septiembre se espera una recuperación, y en el análisis de los primeros nueve meses se podrá obtener una perspectiva más clara sobre la performance exportadora”, concluyó el referente.