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Copa Davis: Turquía y las nuevas perspectivas para Argentina

La selección argentina de tenis logró superar una instancia que debería haber sido diferente, encaminándose hacia las finales de la Copa Davis en Bolonia. Sin embargo, las decisiones tomadas por los jugadores al inicio de la temporada llevaron al equipo capitaneado por Javier Frana por un camino alternativo.

El nuevo calendario de torneos provocó que la Gira sudamericana sobre polvo de ladrillo coincidiera con la primera fecha de la Copa Davis, trasladando la competición a Busán, Corea del Sur. Ante la ausencia de los siete mejores jugadores argentinos del ranking y de los dos doblistas destacados, el equipo argentino llegó con una alineación alternativa compuesta por cinco tenistas debutantes, lo cual marcó la pauta de la situación.

Debido a esta situación, en febrero, la selección albiceleste sufrió una estrecha derrota que frustró sus posibilidades de volver a las finales, en un año donde Jannik Sinner no formaría parte del equipo italiano y había incertidumbre sobre la inclusión de Carlos Alcaraz. Como un sponsor mencionó: “se perdió un año”. La oportunidad se esfumó, a pesar del gran potencial del equipo.

Esa derrota desvió al equipo argentino hacia una difícil lucha por mantenerse en el Grupo Mundial 1 contra Turquía, un conjunto modesto con jugadores alrededor del puesto 300 en el ranking y pocas expectativas frente a un rival que cuenta con tenistas en el Top 100, tanto en singles como en dobles.

El escenario fue óptimo, con un estadio bien equipado y una cancha en condiciones ideales. La gran asistencia de público convirtió el evento en un espectáculo vibrante. En este contexto, los singlistas argentinos demostraron su jerarquía. Francisco Cerúndolo, a pesar de ciertas dudas sobre su rendimiento, mostró su calidad como Top 25 al vencer al zurdo Yanki Erel por 6-2 y 6-4 en la primera jornada y luego cerró la serie frente al N° 1 turco, Mert Alkaya, con un contundente 6-1 y 6-0 en solo 47 minutos.

Thiago Tirante también destacó, consolidándose como segundo singlista tras una victoria sin complicaciones sobre Alkaya, logrando un 6-2 y 6-4 en su enfrentamiento.

Javier Frana se esforzó por mantener la cohesión del grupo, compuesto por jugadores con similitudes en su forma de ser y actitud. Su vinculación fue especialmente evidente durante el partido de dobles, que resultó ser un inesperado bache en el avance argentino. Andrés Molteni y Guido Andreozzi, que no habían jugado juntos desde 2019, enfrentaron la presión del regreso. A pesar de sus esfuerzos, la falta de sincronización les costó el único punto de la serie.

La victoria asegurada de Argentina abre ahora un periodo de espera hasta noviembre, cuando se llevará a cabo el sorteo correspondiente a la próxima ronda de la Copa Davis. Este sorteo definirá al rival que enfrentará el equipo argentino en el primer fin de semana de febrero de 2027. Si el oponente resulta ser de Sudamérica, se espera que el equipo mantenga un nivel competitivo. Sin embargo, en caso de enfrentar a selecciones como Japón, Taipei, Serbia o Mónaco de visitantes, surgirá nuevamente la disyuntiva entre el deber de representar al país y priorizar las carreras individuales de los jugadores.

El futuro planteará interrogantes: ¿Repetirán los jugadores decisiones pasadas? ¿Cambiará el capitán su enfoque en las opciones de los jugadores o buscará persuadirlos? ¿Recibirá apoyo de dirigentes y exjugadores para convencer a algunos de ellos? ¿Desea Frana continuar como capitán frente a una negativa como la de este año?

El equipo argentino ha logrado mantener a diez singlistas en el Top 100 durante toda la temporada, además de contar con tres destacados en la modalidad de dobles, incluyendo al segundo del mundo, Horacio Zeballos, quien se ausentó en las series de 2026.

Con habitual serenidad y una visión optimista, Javier Frana enfatizó la necesidad de dejar atrás los errores del pasado. Sin embargo, como escribió George Santayana, “aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo” y Argentina no puede permitirse una repetición de lo ocurrido esta temporada, ni sus jugadores merecen tal destino.

Es cierto que la experiencia en Busán benefició a algunos, como Thiago Tirante, quien aprovechó la oportunidad para cimentar su mejor temporada, mientras que Andreozzi se posicionó favorablemente en la gira de dobles. Sin embargo, Federico Gómez enfrentó consecuencias significativas, viéndose obligado a alterar su planificación de torneos en Sudamérica tras conseguir el punto de dobles, afectando tanto su presupuesto como su equipo técnico.

Por su parte, quienes no participaron en Corea, como Francisco Cerúndolo y Tommy Etcheverry, lograron triunfos que validan sus decisiones, aunque con un trasfondo que puede parecer egoísta, pero articulado con intereses profesionales.

Este repechaje del Grupo Mundial 1 solo ofreció la posibilidad de mantener la categoría y evitar descender a la Zona Americana, sin repercusiones económicas que beneficien a la Asociación Argentina de Tenis, que depende de estos recursos para sustentar parte de su operativa y contribuir al desarrollo del tenis en el país.

El capítulo en Turquía concluyó positivamente, permitiendo a Argentina mantenerse firme en el Grupo Mundial y pensar que en 2027 podrá volver a luchar por la tan ansiada segunda Ensaladera de Plata.