La infraestructura se convierte en un aspecto clave debido a las amplias distancias que separan las áreas de recursos de los puertos que permiten su exportación. Por lo tanto, se contemplan decisiones estratégicas. El Corredor Andes-Atlántico tiene como objetivo facilitar la inversión pública y privada en transporte, energía e infraestructura digital, consolidando la posición de Estados Unidos como un socio vital en estas áreas para Argentina.
A través de la inversión estadounidense, se prevé un aumento en las exportaciones de minerales, petróleo y gas mediante la mejora de ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos, así como la modernización de la infraestructura de generación y transmisión de energía, cimentada en tecnología confiable que busca optimizar la eficiencia y garantizar la ciberseguridad, según lo afirmado en la declaración conjunta firmada por el subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, y el Canciller argentino, Pablo Quirno.
Mendoza, a pesar de tener un desarrollo limitado de ciertas iniciativas y retrasos en la llegada de inversiones, podría encontrar oportunidades para acceder a la infraestructura que actualmente le falta. Entre los minerales críticos que se contemplan está el cobre, el litio y, potencialmente, el uranio, recurso que cuenta con antecedentes en la provincia pero enfrenta desafíos ambientales, operativos y legales. Desde la década de 1970, Estados Unidos ha considerado proyectos relacionados con el uranio mendocino debido a la presencia de recursos y el potencial para su explotación.
La provincia enfrenta dificultades logísticas en el sur, donde se concentran los recursos, lo cual afecta su competitividad. Esta situación se relaciona con la calidad de las rutas, el acceso a energía y la infraestructura en las áreas de los yacimientos de Vaca Muerta, incluyendo una mina que prometía un gran desarrollo, pero sigue sin avances significativos.
El acuerdo establece cuatro ejes fundamentales y un vínculo geopolítico relevante, considerando a Estados Unidos como socio en cada etapa. En la comunicación compartida se destacan estos puntos:
1. Transporte: Identificar proyectos de infraestructura prioritarios para rehabilitar y expandir ferrocarriles, vías navegables y puertos, otorgando oportunidades a empresas estadounidenses para participar en licitaciones. 2. Energía: Desarrollar comercialmente los recursos energéticos de Vaca Muerta mediante inversiones y tecnología estadounidenses, incluyendo préstamos directos y garantías para movilizar capital y equipos. 3. Minerales: Explorar oportunidades en el marco del Acuerdo Marco de Minerales Críticos EE. UU. -Argentina para fomentar la minería y el procesamiento de minerales críticos, asegurando las cadenas de suministro. 4. Digital: Promover el uso de tecnología confiable y colaborar en la seguridad de plataformas para la inspección aduanera, alineado con el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos entre ambos países.
El acuerdo ofrece la posibilidad de acceder a financiamiento a través de entidades financieras de Estados Unidos, en conjunción con empresas de ese país, favoreciendo así la participación en negocios. El plan de LNG, que busca transportar gas de Vaca Muerta, licuarlo y exportarlo, liderado por YPF junto a Eni y XRG/ADNOC, se presenta como el más ambicioso, pero no es el único. También se contempla la expansión de ramales ferroviarios para el transporte de insumos hacia Neuquén, incluyendo arena, así como productos provenientes de Vaca Muerta. Horacio Marín menciona que YPF proyecta un tren para transportar arena desde Entre Ríos hacia el sur de Mendoza. Sin embargo, un proyecto competidor propone el transporte por barco hasta Bahía Blanca y luego en tren hasta Añelo. Además, el tren Norpatagónico también buscará transportar insumos esenciales a lo largo de un recorrido de casi 600 kilómetros.
Uno de los proyectos mineros más ambiciosos en Mendoza, Potasio Río Colorado, enfrenta un desafío logístico considerable y está relativamente cerca del foco de atención en el norte neuquino. Esta mina, actualmente bajo la gestión de la empresa Minera Aguilar, ha visto incumplidos sus planes de inversión. En un momento anterior al interés en Vaca Muerta, esta iniciativa representaba la inversión privada más significativa en el país, contemplando la construcción de una línea ferroviaria que uniría Mendoza con Neuquén y Río Negro, así como un puerto en Bahía Blanca, lo que configuraría una infraestructura logística crucial para el sur de Mendoza. Aunque la propuesta inicial de Vale fue abandonada, los nuevos dueños intentaron redirigir el proyecto, pero tampoco lograron revitalizarlo. La nueva propuesta implica producir a menor escala y recurrir al transporte en camiones. Según el contrato firmado entre el exgobernador Rodolfo Suárez y Minera Aguilar, se acordó una salida por tren desde Palmira hacia el puerto, pero este plan actualmente se encuentra inactivo. El potasio producido en Mendoza estaba destinado principalmente a Brasil, país cuyas relaciones han sufrido tensiones recientemente.