Economía

Dante Sica separa la diplomacia de la economía: Los negocios siguen, más allá del cruce entre Milei y Lula

El exministro de Producción aseguró que la escalada diplomática entre ambos países no tendrá efectos inmediatos sobre el comercio ni las inversiones.

Dante Sica analizó la crisis diplomática entre Javier Milei y Brasil tras la decisión del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva de retirar a su embajador en Buenos Aires. El exministro de Producción sostuvo que, pese al fuerte cruce político entre ambos mandatarios, la relación económica entre los dos países seguirá funcionando con normalidad y descartó un impacto inmediato sobre el comercio o las inversiones.

El economista recordó que las diferencias entre los presidentes de Argentina y Brasil no son una novedad. “Si uno mira el recorrido de las últimas décadas, no ha habido buenas relaciones presidenciales, salvo algunos momentos particulares”, afirmó en Radio Mitre. En ese sentido, mencionó que incluso durante gobiernos con afinidad ideológica existieron fuertes tensiones comerciales entre ambos países.

La resiliencia de la relación económica
Según el análisis de Dante Sica, la solidez del vínculo comercial entre Argentina y Brasil trasciende las figuras de sus mandatarios. El exministro subrayó que sectores clave como la industria automotriz mantienen su operatividad habitual, fundamentada en la demanda real y no en la sintonía política. Además, destacó la vigencia de acuerdos estratégicos que continúan su curso de forma institucional, tales como los convenios en materia nuclear, los vínculos entre las Fuerzas Armadas y la labor técnica de las cancillerías, elementos que configuran una red de cooperación que permanece estable y ajena a las disputas presidenciales.
Para Sica, el enfrentamiento entre Milei y Lula debe analizarse dentro del contexto político que atraviesa Brasil, donde se desarrollará una nueva elección presidencial en los próximos meses. Además, recordó que ambos dirigentes mantuvieron fuertes cuestionamientos mutuos durante los últimos años.

“Lula dijo en campaña que Milei y Trump eran fascistas. Después vino a la Argentina y se sacó una foto con Cristina Kirchner. Cada uno juega su rol”, señaló. A su juicio, las declaraciones de ambos presidentes forman parte de un escenario político que excede la relación bilateral.

El exfuncionario también remarcó que el funcionamiento institucional entre ambos países continúa con normalidad. “Las cancillerías siguen funcionando. Esto no va a tener, ni en el corto ni en el mediano plazo, una afectación sobre el comercio”, explicó.
Entendiendo la retórica política
Sica contextualizó los fuertes intercambios entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva como parte de una coreografía política enmarcada en el escenario electoral brasileño. Al recordar que ambos dirigentes han mantenido cuestionamientos mutuos —con Lula calificando a Milei de fascista y el argentino criticando duramente al líder del PT—, el economista señaló que cada uno “juega su rol” ante sus respectivas audiencias. Asimismo, remarcó que las tensiones no son inéditas en la historia bilateral, pues incluso gobiernos con supuesta afinidad ideológica han enfrentado severos conflictos comerciales en el pasado.

Además, señaló que existen numerosos acuerdos de cooperación que permanecen vigentes. Mencionó los vínculos entre las Fuerzas Armadas, los convenios en materia nuclear y el trabajo conjunto de las cancillerías, que continúan desarrollándose más allá de las diferencias políticas entre los gobiernos.
Perspectivas hacia el futuro

Con vistas al mediano plazo, Sica proyecta que la relación comercial no sufrirá consecuencias económicas de relevancia. Aunque reconoció que lo ideal sería una relación presidencial más fluida, insistió en que las decisiones de inversión corporativa no se detienen por altercados diplomáticos. La expectativa del exfuncionario es que, una vez concluido el proceso electoral en Brasil, la situación podría entrar en una fase de normalización, reafirmando que, por el momento, no existe una afectación estructural que ponga en riesgo el histórico vínculo entre los dos principales socios del Mercosur.