El directivo hizo hincapié en la profunda transformación observada en la aplicación de las divisas adquiridas por particulares y empresas. Según las estimaciones oficiales, tres cuartas partes del flujo en moneda extranjera permanecen radicadas en la plaza local, registrando un salto considerable frente al 50% observado en la contienda electoral previa.
Vladimir Werning remarcó que, tras la normalización del esquema cambiario, la demanda de divisas dejó de funcionar como una variable de inestabilidad macroeconómica para transformarse en una fuente de fondeo institucional. Este fenómeno canaliza liquidez hacia los mercados de deuda y capitales, nutriendo los proyectos de inversión interna.
Asimismo, se ponderó la repercusión favorable de las herramientas de regularización tributaria y fiscal, las cuales vienen fortaleciendo la captación del ahorro nacional e impulsando la formalización de activos.
Respecto del comportamiento en el cumplimiento de los compromisos, se observó que la morosidad comercial y familiar registró un repunte luego de las alternancias electorales de 2025, situándose los retrasos de los hogares cerca del 13% y el promedio del sector privado alrededor del 7,5%. No obstante, las estadísticas reflejan que más del 80% de los tomadores de crédito mantienen sus obligaciones al día.
El monitoreo técnico más reciente evidencia un incremento de los acuerdos de reestructuración voluntaria y una contracción en las líneas irregulares, señal de que los niveles de mora no constituyen un riesgo sistémico para el sistema de préstamos.
Desde la máxima entidad monetaria ratificaron la decisión de prescindir de auxilios financieros, liquidez extraordinaria o salvatajes a deudores y bancos, evitando distorsiones de incentivos y preservando la disciplina del mercado.
Finalmente, Vladimir Werning puso foco en la incidencia de los tributos sobre la financiación, considerando que los componentes impositivos representan un porcentaje sustancial del costo bancario. Por tal motivo, instó a articular esfuerzos entre las distintas esferas gubernamentales para reducir la carga sobre el endeudamiento productivo, abaratando el financiamiento a las pymes y promoviendo la competitividad frente a las alternativas del mercado bursátil.