El Gobierno había diseñado una estrategia que consistía en presentar los proyectos más sensibles en el Senado y luego enviarlos a Diputados con media sanción. El objetivo era acordar directamente con los senadores vinculados a los gobernadores y evitar mayores obstáculos en la Cámara baja, donde el oficialismo admite que enfrenta un escenario más disperso.
Hasta esta semana, la Casa Rosada defendía su enfoque: “En Diputados hay algunos dispersos que podrían generar problemas o que responden parcialmente a sus gobernadores. En el Senado es más directo”, relatan desde el Gobierno sobre las razones que llevaron a centralizar gran parte de la agenda legislativa en la Cámara alta.
Sin embargo, ahora se están planteando preocupaciones en torno a la acumulación de proyectos en el Senado. En esta cámara se encuentran iniciativas como la reforma política, la Propiedad Privada, Hojarasca, Zonas Frías, Etiquetado Frontal, Salud Mental, entre otros, que el oficialismo busca impulsar en el segundo semestre.
Por eso, en el círculo cercano al presidente están considerando dar mayor actividad a la Cámara de Diputados. En este sentido, se planea enviar iniciativas como los cambios en Inocencia Fiscal y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, dos propuestas que Milei desea convertir en ejes de gestión y campaña.
El objetivo del Gobierno es evitar que el Senado se convierta en un cuello de botella. El inconveniente con la Propiedad Privada generó alarmas internas, ya que el oficialismo había afirmado tener los votos necesarios para aprobar el proyecto y que el único obstáculo previo había sido la crisis política tras la salida de Manuel Adorni.
El Ejecutivo se encontró con la falta de consenso sobre el capítulo de tierras rurales y la resistencia de aliados en diálogo. El debate se reprogramó para el 6 de agosto, luego de que Bullrich solicitara un cuarto intermedio en el recinto ante la imposibilidad de alcanzar una mayoría.
Desde el entorno de la senadora Bullrich han rechazado esta interpretación y explicaron que la paralización del proyecto de Propiedad Privada se debió a una llamada del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, por presuntas disconformidades con la versión final de la ley. “Que critiquen. No hay ningún problema”, se limitaron a responder desde su círculo, intentando minimizar las críticas internas.
En la Casa Rosada admiten que esta situación obliga a replantear la gestión política en el Senado. La incomodidad no solo se centra en la votación fallida, sino también en el proceso previo: múltiples borradores, cambios de último minuto, tensiones con aliados y un debate público que expuso la fragilidad del panorama parlamentario oficialista.
También se ha analizado el traspié en relación con el cruce entre Bullrich y Victoria Villarruel. Si bien en el Gobierno no consideran relevante dicha pelea, reconocen que el episodio destapó tensiones significativas en la Cámara, donde el oficialismo necesita consolidar sus mayorías.
El entorno de Nación menciona que la relación entre Bullrich y Karina Milei se ha visto afectada tras las manifestaciones de la senadora sobre la situación de Adorni. Bullrich había expuesto diferencias con el ex jefe de Gabinete, lo que generó malestar en el círculo de la secretaria general de la Presidencia.
No obstante, en otras áreas de la Casa Rosada se intenta restar importancia al conflicto. “Seguirá formando parte de la mesa política y del Gobierno. Es normal tener diferencias”, añaden sobre Bullrich, quien mantiene relevancia dentro del bloque libertario y continua liderando su bancada en el Senado.
En el Gobierno hay un grupo también que minimiza los conflictos y sostiene que Milei desea a Bullrich como candidata a la vicepresidencia para las elecciones de 2027. Bajo esta perspectiva, los desacuerdos legislativos no alterarían el vínculo político entre el presidente y la senadora.
Además, el Gobierno mantiene a Bullrich en su radar como una posible candidata en la Ciudad de Buenos Aires, aunque reconocen que esta posibilidad ha perdido fuerza recientemente. La salida de Adorni de la escena porteña, los movimientos de Karina Milei en la Legislatura y las negociaciones sobre la fórmula nacional han perturbado la dinámica del oficialismo.
El Ejecutivo también está atento al mensaje que envía el entorno de Bullrich, que confía en su relación con Milei e insiste en que la senadora continuará apoyando al Presidente. Quienes rodean a la exministra sostienen que las diferencias son parte de la negociación política y que su prioridad es mantener las reformas del Gobierno.
Desde el entorno del presidente buscan evitar que el conflicto interno desenfoque la discusión principal. Milei ya apuntó contra los senadores que obstaculizaron la ley de Propiedad Privada, tildándolos de “enemigos del progreso” durante un discurso en la Bolsa de Comercio, tras la postergación del debate en el Senado hasta agosto.
