Conocida como Majo en el circuito, alcanzó el puesto 85 del ranking WTA durante su carrera como tenista. Luego de su retiro, se dedicó a la enseñanza y, entre 2014 y 2015, fue capitana del equipo argentino en la Fed Cup, actualmente conocida como Billie Jean King Cup. Recientemente, recibió una oferta para unirse a la academia de Rohan Bopanna, quien fue número uno del mundo en dobles en 2024. Gaidano trabajará en el desarrollo del tenis femenino en el Centre for Sports Excellence de Bangalore, una de las principales ciudades de India.
Majo comparte que la propuesta llegó gracias a su conexión con Patricia Tarabini. “Nos conocemos de nuestras vidas en el tenis. De chica fue una de mis referentes, junto con Mecha (Paz), Bettina (Fulco) y, por supuesto, Gaby (Sabatini)”, comentó. Explicó que anteriormente habían intentado colaborar, pero Tarabini estaba comprometida con Anna Kalinskaya. Finalmente, Bopanna decidió buscar una entrenadora para sus jugadoras, y Patricia pensó en Majo.
Su primera experiencia en la academia duró cinco semanas y le permitió familiarizarse con el funcionamiento del centro y las tenistas con las que trabajará. “Más allá de que Patricia había hablado muy bien de mí, había que demostrarlo en la cancha”, relató. “Por suerte, todo salió muy bien. Conocí a Rohan, que es una persona extraordinaria y muy humilde. Además, me sentí muy a gusto con los jugadores y jugadoras de la academia”.
Después de un breve periodo de adaptación, Gaidano emprendió su primera gira llevándose a tres chicas y siete varones a torneos profesionales de $15,000. “Viajé con un preparador físico. Fue el primer paso”, añadió.
La calidez y amabilidad de los habitantes de Bangalore la sorprendieron. “La educación que tienen. Esa forma en la que te saludan y te abren el corazón. Son muy amables. Me encanta conocer su cultura. Es hermosa”, destacó.
En la actualidad, Majo dirige su propia academia en el club Platense, en Vicente López, junto a su pareja y también entrenador, Martín Veraldi. En 1993, Gaidano vivió su mejor momento en el tenis, alcanzando los octavos de final del US Open como lucky loser y posicionándose en el 85° lugar del ranking WTA.
“Cuando llegó la oferta me dije: ‘Bueno, me voy para la India. Le di para adelante con todo. Me recomendaron y me subí al avión”, recordó acerca de su decisión. Además, mencionó sobre su futura carrera que las oportunidades llegan si uno trabaja correctamente y se hace conocer en distintos niveles del circuito internacional.
La academia de Rohan Bopanna cuenta con un moderno complejo que incluye cinco canchas de cemento cubiertas, y se proyectan cinco canchas más de polvo de ladrillo y cemento al aire libre. “La infraestructura es hermosa. Es un club privado de múltiples deportes. Rohan gestiona el tenis, pero también hay canchas de fútbol, una pista de atletismo y una piscina profesional”, explicó. Agregó que también se practica cricket y bádminton, deportes muy populares en el país, y resaltó las instalaciones médicas y de entrenamiento disponibles.
Sobre las tenistas a su cargo, Gaidano comentó: “Son muy respetuosas y escuchan. Hay profesionales, de 19 a 26 años, y menores de entre 11 y 15 años. Se entrena con mucha dedicación y variedad”.
Majo, quien ha sido capitana de Argentina en cuatro series de la Fed Cup, recordó su debut con una victoria ante Japón y sus encuentros posteriores contra Estados Unidos, Rusia y España. En su trayectoria como entrenadora, ha guiado a María Irigoyen, Florencia Molinero, Mailén Auroux y Jorgelina Cravero, y ahora se enfocará en entrenar a Vaishnavi Adkar, una joven de 21 años que ocupa el puesto 366 del ranking WTA. “Quiero transmitir mis experiencias en el tenis y todo lo que he aprendido como entrenadora”, afirmó, agradeciendo también a su equipo en Buenos Aires por su apoyo constante.
El diagnóstico de cáncer de mama, recibido en un momento crítico durante la pandemia cuando estaba a punto de volar a México, marcó un antes y un después en la vida de Majo. La enfermedad implicó un arduo tratamiento de quimioterapia que se extendió durante un año y medio. “Me quedé en el aire. Me decía: ‘Esto no es mío’. Lloré mucho, y recibí ayuda”, contó Gaidano.
Hoy, aunque la enfermedad no ha sido completamente superada, se mantiene bajo control. “Sigo con chequeos cada seis meses, manteniéndome organizada y ocupándome, como dicen mis médicos”. Reconoció: “Cada control me estresa. Tengo miedo, inconscientemente, de que vuelva. Trato de tener una mentalidad positiva, pero el miedo está siempre presente. Aún falta y hasta no recibir el alta completa seguiré con los controles”.