Paula Spitaleri, directora de Balanz Academy, manifestó que la decisión “depende de cada caso”, pero subrayó la relevancia de organizar las finanzas. “Destinar el aguinaldo a cancelar deudas es una manera de invertir en tranquilidad y aumentar la capacidad de ahorro a futuro”, observó.
Una vez saldadas las deudas, destacó que se pueden alcanzar otras metas financieras en los meses posteriores e incluso abrir espacio para comenzar a invertir en nuevas oportunidades del mercado. Al saldar compromisos previos, se podría también contemplar la creación de un fondo de emergencia.
“Para quienes tienen sus finanzas en orden, el aguinaldo puede ser el inicio de un camino hacia la inversión: asignarle un propósito al dinero y acercarse a objetivos a mediano y largo plazo que permiten construir patrimonio con el tiempo”, afirmó Spitaleri.
Sergio González, CFA y líder de Asset Management en Cohen Aliados Financieros, junto a Martín Mejía, analista del mismo ámbito, coincidieron en que el destino financiero más adecuado para el aguinaldo es la reducción de deudas. “El costo del crédito (tarjetas, préstamos personales, financiaciones en cuotas) suele operar a tasas que superan ampliamente cualquier instrumento de inversión minorista”, añadieron.
En este contexto, señalaron que el prepago o la cancelación anticipada de obligaciones de alto costo implica un “retorno invisible, pero contundente”, ya que proporciona una carga financiera mensual menor y libera flujo de caja futuro. “La disminución de pasivos no solo mejora la liquidez, sino que también fortalece la posición patrimonial neta del individuo y reduce su vulnerabilidad frente a eventuales caídas de ingreso”, determinaron.
Por otro lado, González y Mejía comentaron que, para aquellos que poseen deudas de bajo costo o carecen de pasivos significativos, “el aguinaldo representa una oportunidad concreta para dolarizar el ahorro y mantener el poder adquisitivo ante la volatilidad cambiaria local”. En estos casos, sugirieron invertir este ingreso adicional en la Letra del Tesoro D30S6, una opción orientada a proteger el valor del dinero frente a un eventual aumento del dólar. Este instrumento ofrece un rendimiento vinculado al incremento del tipo de cambio oficial, más una renta adicional del 3,5% anual. “Con vencimiento en septiembre de 2026, es una alternativa de corto plazo para resguardar el aguinaldo sin estar ‘atrapado’ durante un largo período”, aclararon.
También recomendaron destinar estos fondos a Fondos Comunes de Inversión (FCI) en dólares que “ofrezcan una diversificación a través de múltiples instrumentos corporativos”. Sin embargo, advirtieron que este tipo de inversión puede implicar un mayor riesgo.
Maximiliano Donzelli, jefe de Estrategias de Inversión en IOL Inversiones, propuso una estrategia “poco convencional, pero altamente efectiva”: invertir el aguinaldo mientras se accede simultáneamente a una caución tomadora para liquidar deudas. Este mecanismo permite obtener un préstamo de corto plazo de manera rápida y simple, usando títulos o bonos propios como garantía, logrando así liquidez inmediata con plazos flexibles entre uno y 120 días. “Actualmente, la tasa de la caución tomadora se sitúa en niveles muy competitivos, cerca del 20,5%”, agregó Donzelli.
“Esto permite apalancarse y financiarse en el mercado a un costo muy bajo para cancelar deudas urgentes de inmediato, mientras se destina el capital del aguinaldo a colocaciones financieras que ofrezcan rendimientos superiores a esa tasa, generando un diferencial de tasa positivo para el usuario”, reflexionó Donzelli.
En este marco, sugirió algunos activos para los interesados en invertir. Para aquellos con perfil más conservador, recomendó FCI que “optimicen la liquidez a corto plazo en pesos, haciendo que el aguinaldo produzca rentas diarias sin quedar estancados”. Algunos de estos fondos presentan una Tasa Nominal Anual (TNA) que supera la de las cuentas bancarias tradicionales, además de ofrecer el rescate inmediato del dinero.
Adicionalmente, presentó otras opciones de inversión que conllevan un mayor riesgo pero que podrían superar la inflación. Por un lado, la Letra del Tesoro Lecap, con vencimiento en agosto de 2026 (S31G6), presenta una TNA del 23,1% (un 1,9% mensual), garantizando “un rendimiento predecible y superior a las opciones convencionales en pesos durante este período”.
Por otro lado, el Boncer a octubre de 2026 (TZXO6) es una alternativa para aquellos que buscan proteger su poder adquisitivo. Se trata de un bono del Tesoro ajustado por inflación (CER) con un plazo de 147 días. “Es el vehículo ideal si la inflación se establece en niveles del 2,0% mensual, ya que ofrece rendimientos que superan a sus pares de tasa fija en el segmento medio de la curva”, concluyó.
