Se señalan diversos motivos que justificarían la necesidad de protección: la apreciación acumulada del tipo de cambio real, la cercanía del año electoral, la disparidad en el desempeño de la actividad económica y la probabilidad de que el Gobierno permita un ajuste progresivo del dólar para evitar mayores daños a la competitividad.
Balanz subraya que el Gobierno tiene a su disposición distintos mecanismos para moderar las fluctuaciones del tipo de cambio. A diferencia de situaciones anteriores de inestabilidad, el Banco Central mantiene margen para operar en el mercado de futuros. “La posición short en futuros del BCRA era de solo u$s 485 millones a fines de julio, en contraste con los u$s 6.900 millones registrados en septiembre del año anterior, previo a las elecciones”, apunta el corredor de bolsa.
Asimismo, una reciente transacción entre el Tesoro y el Banco Central, que implicó un canje de instrumentos dólar linked por una Lecap, ha fortalecido la capacidad de intervención del Estado en este ámbito.
Desde la sociedad de bolsa también se indica que la situación de reservas ha mejorado, al tiempo que el ingreso de divisas presenta perspectivas positivas. “La situación de reservas es más sólida y la mejora en el sector externo proporciona un contexto favorable”, afirma.
Banco Comafi respalda este análisis, señalando que durante agosto las reservas brutas incrementaron u$s 660 millones, impulsadas por las compras del Banco Central y la revalorización del oro y el yuan, lo cual compensó los pagos a organismos internacionales. “Siguiendo las proyecciones del FMI y del BCRA, las reservas netas superan los u$s 12.000 millones, alineándose con el objetivo de diciembre de 2026”, aclara el informe mensual.
En este contexto, ninguno de los informes augura una devaluación abrupta. La diferencia respecto al techo de la banda, la posición relativamente baja del Banco Central en futuros y el aumento de reservas brindan margen al Gobierno para gestionar el mercado. Sin embargo, no se descartan presiones a mediano plazo. Comafi recuerda que el peso se depreció aproximadamente un 1% en términos nominales durante agosto, aunque el tipo de cambio real todavía acumula una apreciación del 9,1% en lo que va del año.
A pesar de que el dólar se encuentra cerca de un 24% por debajo del límite superior de la banda, la entidad anticipa continuar con la tendencia de depreciación en la segunda mitad del año. Este análisis sugiere una corrección del tipo de cambio real, aunque dentro del marco establecido. “Prevemos que el tipo de cambio real se deprecie en los próximos meses, respetando el esquema cambiario actual”, añade.
Balanz también comparte la expectativa de una corrección, pero sin prever una salida desordenada. La clave, según la entidad, será la estrategia del Gobierno en el contexto electoral. “Consideramos que el Gobierno no querrá comenzar el año electoral con un tipo de cambio apreciado, lo que podría afectar negativamente la actividad económica”, sostienen.
El análisis indica que las autoridades podrían permitir una depreciación gradual del peso para evitar que la apreciación del tipo de cambio siga afectando a sectores productivos vulnerables a la competencia externa. Al mismo tiempo, el Gobierno intentaría controlar el proceso para evitar que cualquier ajuste se traduzca en un aumento de la inflación.
“Aunque no esperamos movimientos bruscos, nuestras proyecciones sobre el tipo de cambio sugieren que las inversiones en dólares ofrecen mejores retornos”, apuntan desde Balanz. Esta expectativa de un avance gradual del dólar es la razón detrás de las recomendaciones de ambos informes sobre mantener una porción en dólares en las carteras, aun en un entorno cambiario relativamente estable.
Comafi ya ha empezado a notar un giro entre los inversores hacia activos dolarizados durante agosto, marcado por una reducción de la demanda por instrumentos en moneda local y un aumento en la búsqueda de protección. “En agosto, se intensificó la rotación de carteras hacia activos dolarizados, lo que explica casi por completo el crecimiento en activos bajo administración mensual”, se destaca en el análisis.
La firma establece que la expansión de los rendimientos nominales y la normalización de las tasas reales han ocasionado pérdidas de entre el 1% y el 1,5% en las posiciones tradicionales de carry trade, llevando a una estrategia defensiva. “En el actual contexto de normalización de tasas reales y presiones cambiarias, mantenemos nuestra preferencia por alternativas en dólares”, aclara Comafi.
En cuanto a los bonos soberanos en dólares, se recomienda proceder con cautela. La proximidad de las elecciones de 2027 ha comenzado a generar divergencias entre los títulos con vencimientos anteriores y posteriores a la transición de gobierno. Comafi observa que el riesgo país se ha situado nuevamente alrededor de los 500 puntos básicos y que los activos argentinos han retrocedido en su mejora después de la recalificación crediticia. A pesar de que no se aprecian modificaciones significativas en los fundamentos económicos, se identifica la incertidumbre política como el principal factor detrás de la reciente penalización.
Por lo tanto, dentro de la curva hard dollar, se prioriza la adquisición de bonos Bonares con vencimiento a corto plazo, como el AL29 y el AO28. Para perfiles conservadores se mencionan los Bopreales 2028 y la deuda corporativa, cuyas tasas de rendimiento oscilan entre el 3% y el 7% anual en dólares.
La recomendación de cobertura no implica abandonar por completo los instrumentos en moneda local. Tanto Balanz como Comafi identifican oportunidades en bonos ajustados por inflación, especialmente dado que las tasas implícitas se encuentran por debajo de sus expectativas.
Balanz estima que la inflación de agosto será del 1,8%, algo superior al 1,7% proyectado por la mediana del Relevamiento de Expectativas de Mercado y al 1,6% contemplado en los precios de los bonos. “Mantenemos una proyección de inflación ligeramente por encima de la cantidad implícita en el mercado, por lo que seguimos prefiriendo CER”, concluye la entidad.
Simultáneamente, Balanz anticipa que la curva CER podría ofrecer un rendimiento mejor a vencimiento que los bonos de tasa fija. Por esta razón, sostiene su recomendación sobre el TZX27, que permite captar una inflación implícita relativamente baja mientras se aprovecha el ascenso del bono a lo largo de la curva.
Para horizontes de inversión más largos, se sugiere considerar instrumentos duales, que ajustan por diversas variables de acuerdo con las condiciones del mercado. “Seguimos sosteniendo que los duales son una buena opción para plazos extensos, ya que brindan cobertura en pesos ante distintos escenarios electorales”, finaliza la entidad.
Comafi también encuentra atractivo a los Boncer con vencimiento en 2027, incluyendo TZXD6, TZXS7 y TZXD7. Sin embargo, mantienen una postura cautelosa frente a la tasa fija a largo plazo, debido a que la volatilidad de las tasas reduce los incentivos para extender la duración. Por otro lado, en lo que respecta a los instrumentos vinculados al dólar, Comafi opta por TZV27 y TMVE8. Balanz menciona una distinción más técnica: durante el periodo de enero a junio de 2027, las posiciones sintéticas construidas mediante bonos y futuros podrían ofrecer rendimientos más atractivos que los instrumentos tradicionales dolar linked.