Stampalija destacó que la primera gran decisión fue de carácter político: “Jugar este partido para ganarlo. Había muchos sectores que estaban instalando la idea de que había que hacer un arreglo”. Añadió que esta estrategia integral abarcó no solo el aspecto jurídico, sino también el político y el diplomático.
En este sentido, enfatizó que el país logró el apoyo de otras naciones que “por primera vez en su historia se presentaron como amicus ante la justicia de Estados Unidos”.
El subprocurador también se refirió a las instrucciones de la jueza Loretta Preska relacionadas con la entrega de acciones de YPF y los requerimientos de discovery, describiendo estos intentos de ejecución como “realmente muy agresivos”.
“Algunas de estas órdenes eran casi de cumplimiento imposible y otras muy gravosas para el país”, aclaró. No obstante, subrayó que el equipo legal tomó la decisión de adherirse a las normas del sistema procesal estadounidense para evitar caer en desacato y presentarse “de la mejor manera posible” en la audiencia de apelación programada para octubre.
En cuanto a la preparación para la audiencia ante la Cámara de Apelaciones, Stampalija indicó que el trabajo comenzó varios meses antes de que se fijara una fecha. “Nosotros trabajamos sobre la asunción de que iba a ser muy poco el tiempo, entre 10 y 12 minutos”, explicó.
Según el subprocurador, un aspecto crucial de la discusión fue que muchos de los temas en litigo se regían por el derecho argentino. “Eso agregaba un grado de complejidad extra ya que nosotros teníamos la obligación de explicarles a los abogados norteamericanos los temas de derecho argentino”, agregó.
Destacó que esta labor de traducción jurídica fue constante, combinando sesiones presenciales en Nueva York con reuniones en línea durante meses. “Me parece que fue crucial (mantener ese foco) y exigió un trabajo de muchas áreas del gobierno, era lidiar con la ejecución pero al mismo tiempo preparar la apelación. Y creo que eso fue lo que permitió que saliera bien”, insistió.
Tras el fallo de la Cámara de Apelaciones, Stampalija expresó un optimismo cauteloso respecto al futuro del caso. Comentó que, dado que no existe una resolución basada en el derecho estadounidense (como el forum non conveniens), las posibilidades de que la Corte Suprema de Estados Unidos escuche el caso son sumamente bajas.
“La Corte Suprema de Estados Unidos toma muy pocos casos por año y toma cada vez menos casos”, advirtió el Subprocurador. Por lo tanto, consideró poco probable que el tribunal más alto del país decida reexaminar un fallo para revisar derecho extranjero. “El camino que les queda para ellos ya es sumamente angosto”, concluyó.
