Pedrinho nació el 29 de junio de 1977 y debutó como futbolista profesional en 1995, formación que inició desde niño en el Vasco. Por su parte, Riquelme, un año más joven, hizo su debut en Boca Juniors en 1996. Aunque su carrera se ha destacado más que la de Pedrinho por sus títulos y su paso por la selección argentina, ambos compartieron casi dos décadas como profesionales antes de enfrentarse en la Copa Libertadores del 2001.
Boca había terminado primero en un grupo junto a Cobreloa, Deportivo Cali y Oriente Petrolero, avanzando tras eliminar a Junior de Barranquilla en octavos de final. El Vasco, por su parte, había finalizado la fase de grupos con puntaje perfecto, superando a América de Cali, Peñarol y Deportivo Táchira, y de igual manera, ganó sus partidos de octavos frente a Deportes Concepción de Chile. Este cruce se perfilaba como uno de los más atractivos de los cuartos de final al enfrentar al campeón de 1998 frente al vigente defensor del título y campeón del mundo ante el Real Madrid.
En aquel encuentro, Pedrinho era un mediocampista zurdo fundamental en el equipo que dirigía Joel Santana, donde Juninho Paulista ocupaba la posición de diez y era capitán, mientras que Jorginho Paulista, quien posteriormente se uniría a Boca, también formaba parte del plantel. Sin embargo, la estrella del equipo, Romário, no pudo jugar debido a una lesión. Carlos Bianchi alineó a Óscar Córdoba en el arco, con Hugo Ibarra, Jorge Bermúdez, Nicolás Burdisso y Aníbal Matellán en la defensa; Javier Villarreal, Mauricio Serna y Cristian Traverso en el mediocampo, y Riquelme, Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Delgado en la delantera. Este grupo mostró personalidad en Brasil y le hizo sentir la presión a Pedrinho, quien recibió una dura patada de Chicho Serna y posteriormente un pelotazo de Ibarra que le costó una tarjeta amarilla. Así, el jugador del Vasco terminó lastimado en la muñeca derecha, debiendo ser vendado y apenas pudo continuar en el segundo tiempo.
Riquelme asistió a Guillermo para el gol que selló el 1-0 en Río de Janeiro, lo que dio ventaja a Boca en la serie que concluiría 4-0, gracias a una contundente victoria por 3-0 en la Bombonera. Para el partido de vuelta, Bianchi repitió el equipo y volvió a triunfar con goles de Matellán y un doblete de Barros Schelotto, el primero de penal. Pedrinho, con problemas en la ida, permaneció en el banco durante el partido de vuelta en Buenos Aires. Posteriormente, Boca enfrentó a Palmeiras en semifinales, avanzando a través de una tanda de penales, y llegó a la final, donde también se impuso ante Cruz Azul de México en otra definición desde los 12 pasos.
Ese mismo año, Pedrinho fue transferido al Palmeiras, pero sufrió una grave lesión de ligamentos en su rodilla izquierda, lo que le llevó ocho meses de recuperación. Su equipo descendió al año siguiente, aunque pronto volvió a lograr el ascenso, y su destacada actuación le valió una convocatoria a la selección brasileña, donde solo disputó un partido amistoso contra Haití. Luego, su carrera lo llevó por Medio Oriente, jugando en clubes como Al Ittihad y Al Ain, además de tener estadías en clubes brasileños como Fluminense, Santos, Figueirense y Olaria. Regresó al Vasco en 2008 y nuevamente en 2013, siendo en esta última ocasión su despedida final en un amistoso contra el Ajax de los Países Bajos.
Las lesiones marcaron a Pedrinho, quien inicialmente pensó que su situación era de índole psicológica, pero luego comprendió que se trataba de un desbalance en su cadera que afectaba su rendimiento. Se retiró del fútbol en 2009 mientras jugaba con Figueirense, pero tras dos años, volvió a jugar un campeonato carioca con Olaria y recibió un homenaje final en 2013 con el Vasco. Posteriormente, se desempeñó como comentarista y asistente técnico en diferentes clubes, destacándose en televisión como analista de fútbol, siendo elegido el mejor comentarista en 2022. Sin embargo, sorprendió al dejar su carrera en los medios para postularse como presidente del Vasco da Gama, siendo elegido por más de 3.000 socios.
En tanto, Riquelme tuvo un recorrido exitoso que incluyó un traspaso millonario al Barcelona y un destacado paso por el Villarreal, antes de retornar a Boca en 2007 para sumar otra consagración en el ámbito continental. Fue finalista nuevamente en 2012, donde fue vencido por el Corinthians. Paradójicamente, la Libertadores del 2001 fue la última conquista internacional de Boca, que ahora anhela revertir la serie ante el Vasco y poner fin a su sequía en la final de Barranquilla.
Este es uno de los retos pendientes para Riquelme como presidente, quien se acercó a la gloria americana en la final de la Copa 2023 contra Fluminense, precisamente en el estadio Maracaná, donde se definirá esta llave de la Sudamericana. Pedrinho, por su parte, buscará levantar el trofeo mientras intenta sanar una herida que Boca dejó abierta hace ya 25 años.