Economía

Más de 900.000 vacas en riesgo en Santa Fe y el Litoral por las crecientes de los ríos

En San Javier, los productores están acelerando el traslado de vacas desde los campos afectados por el agua hacia áreas más elevadas. Imágenes de esta región de Santa Fe muestran el avance de una creciente que ya está obligando a reorganizar la actividad ganadera en el Litoral, ante los pronósticos de lluvias que podrían extender la emergencia en los meses venideros.

El fenómeno asociado al Super Niño genera una creciente preocupación por los rodeos situados en islas y terrenos bajos. La prioridad se centra en evitar que el agua encierre a los animales, disminuyendo el pastoreo disponible y provocando ventas anticipadas, especialmente de vacas destinadas a la cría. Al mismo tiempo, los costos de fletes, alimentación y alquileres de campos aumentan a medida que escacean las alternativas disponibles.

En la provincia de Santa Fe, las zonas ribereñas albergan aproximadamente 710.000 cabezas de ganado, de las cuales cerca del 90 % son bovinos. San Javier se lleva la mayor parte, con alrededor de 260.000 animales en riesgo, seguido por los departamentos Garay y General Obligado. El 14 de octubre, el río Paraná marcaba 4,86 metros en San Javier, tras un incremento de 46 centímetros desde finales de septiembre.

Según un reporte de un medio especializado, el Gobierno provincial ha puesto en marcha el Registro de Oferentes de Campos, Alimentos y Transporte (ROPECA), una iniciativa que conecta a los productores necesitados de forraje, campos o logística con quienes pueden ofrecer estos recursos. Esta herramienta también acepta propuestas de otras provincias, buscando facilitar acuerdos entre las partes, a medida que se agravan los traslados de animales desde las áreas más afectadas.

Además, se ha implementado un mecanismo excepcional para los traslados urgentes en caso de que no sea factible obtener previamente el Documento de Tránsito Electrónico (DT-e) del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Los productores ahora pueden comenzar el traslado con una autorización policial y tienen 48 horas tras llegar a su destino para regularizar la documentación sanitaria. En Romang, tres barcazas se utilizan para evacuar ganado de las islas, aunque las lluvias complican el transporte por caminos de tierra.

La problemática también impacta a Entre Ríos, donde se ha activado un operativo preventivo para retirar animales de las islas. En el inicio de la campaña había unas 480.000 cabezas en campos bajos e islas; actualmente, quedan menos de 200.000, según registros del Senasa. Estas salidas se deben en parte a ventas habituales, pero el objetivo de las autoridades es acelerar los movimientos y evitar la entrada de más animales a áreas inundables.

Las proyecciones indican que la creciente podría intensificarse hacia diciembre y extenderse hasta marzo o abril, dependiendo de las precipitaciones. La logística se presenta como un obstáculo: la disponibilidad de embarcaciones, camiones y lugares de desembarco afecta la rapidez de las evacuaciones. El Gobierno de Entre Ríos se encuentra coordinando las acciones con la Prefectura Naval Argentina, la Policía, Senasa y la Fundación de Lucha Contra la Fiebre Aftosa (Fucofa).

En Corrientes, la subida del Paraná ya ha llevado a los productores a mover ganado en Carrizal Norte, departamento de Bella Vista. El río alcanzó 4,96 metros el 12 de octubre, tras un aumento de 13 centímetros en un solo día. Los productores están centrando sus esfuerzos en retirar principalmente terneros, con el objetivo de evitar que una permanencia prolongada en campos inundados comprometa su estado o dificulte los controles veterinarios.

La Confederación Rural Argentina (CRA) está en comunicación con la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes y las autoridades locales. El Instituto Nacional del Agua anticipa que en la próxima semana habrá eventos de lluvia, principalmente en el noreste de la Cuenca del Plata. Además, el comportamiento de las precipitaciones en Brasil y aguas arriba será crucial para la evolución del Paraná y del Uruguay, mientras los productores intentan asegurar transporte, alimentos y campos antes de que la demanda aumente los costos.