Según el análisis titulado “Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra” del Indec, en los primeros tres meses de 2026 había 12.887.000 trabajadores en el sector privado del país, de los cuales 5.622.000 no contaban con registro formal. Esto implica una tasa de informalidad del 43,6%, que supera con creces el 30% de la total de asalariados y representa un aumento de 1,1 puntos porcentuales respecto al 42,5% del año anterior.
El servicio doméstico se mantiene como la actividad con mayor proporción de trabajadores no declarados en el sector privado. De un total de 1.731.000 empleados en hogares particulares, 1.261.000 no tienen aportes ni cobertura social, mientras que solo 470.000 trabajan de manera registrada, lo que se traduce en un 72,8% de informalidad.
En el sector agrícola, la situación es similar: de 865.000 asalariados, 521.000 están fuera del registro (60,2% de empleo informal). Esta es una de las áreas donde la informalidad estructural ha permanecido constante por años, sin cambios significativos en el tiempo.
La construcción presenta un alto nivel de informalidad y también una de las pocas disminuciones en el período: de 930.000 trabajadores en este sector, 551.000 no están registrados, cifra que ha bajado desde los 571.000 no registrados del año anterior. Se trata del único sector con alta informalidad donde esta tasa ha disminuido en la comparación interanual (60,2% en 2025 frente a 59,2% en 2026).
El análisis entre el primer trimestre de 2025 y el mismo de 2026 revela disparidades según el sector. En comercio, el área con mayor cantidad de asalariados, la informalidad creció 1,9 puntos porcentuales, alcanzando el 42,5%, lo que representa un aumento de 66.000 trabajadores informales y una baja de 13.000 registrados en el último año.
La industria manufacturera también sufrió una pérdida de 42.000 puestos de trabajo registrados en el último año, mientras que el empleo no formal creció en 26.000. En consecuencia, la tasa de informalidad en este sector pasó de 30,8% a 32,6%, incrementándose en 1,8 puntos porcentuales.
Por su parte, la construcción fue la única área entre las más informales que vio una disminución en su tasa, con una baja de 1,0 punto porcentual. Sin embargo, este descenso se dio en un contexto de pérdida neta de 18.000 trabajadores en total en el sector, resultado de una caída de 20.000 informales, que no logró ser compensada por un pequeño aumento de 2.000 registrados.
Otros sectores, con menos representación en el total de asalariados, presentaron aumentos más marcados en sus niveles de informalidad. La pesca pasó de una tasa de 19,0% a 26,1%, una notable subida de 7 puntos, mientras que el suministro de electricidad, gas y agua incrementó 3,9 puntos, alcanzando el 15,8%. La extracción de minerales y canteras también mostró un aumento significativo de 3,7 puntos, subiendo al 12,6%.
El servicio doméstico, a pesar de ser ya el sector con la mayor informalidad, aumentó 1,5 puntos porcentuales en el último año, pasando de 71,3% a 72,8%. En términos absolutos, se sumaron 103.000 empleados, de los cuales 100.000 corresponden a trabajo no declarado.
La cantidad total de asalariados privados en el país creció en 91.000 personas entre el primer trimestre de 2025 y el mismo de 2026. No obstante, este aumento se debió exclusivamente al empleo informal, que generó 186.000 nuevos puestos, mientras que el empleo registrado sufrió un retroceso de 95.000 puestos en el mismo período.
Si esta tendencia continúa, la composición del empleo asalariado privado seguirá moviéndose hacia la informalidad, incluso en un contexto de aumento total de trabajadores. Este comportamiento combinado, con la caída en el empleo formal y el aumento en el no registrado, fue lo que llevó la tasa de informalidad general del sector privado del 42,5% al 43,6% en solo un año.
