“Chile es un lugar emblemático”, afirmó Milei, quien continuó diciendo que “tras el derrocamiento del comunista Allende, Chile entró en un período de estabilidad y crecimiento que se extendió por más de 40 años”.
El mandatario resaltó que, gracias a esos eventos, “Chile fue, sin lugar a dudas, la envidia en términos económicos de toda la región”.
Milei también mencionó que el país vecino “cayó en la farsa del socialismo del Siglo XXI como el resto de la región”, aunque celebró que la ultraderecha volvió al poder tras la victoria de José Antonio Kast, a quien consideró su amigo.
En su discurso, criticó a la izquierda, a la que se refirió como “el mal”, y realizó varias alusiones a la Unión Soviética. Hizo un llamado a que la derecha se una, señalando que “esta es una batalla a nivel global” y pidió enfrentar al “cáncer de la izquierda”.
Además, Milei dirigió sus críticas hacia el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, así como a la Internacional Socialista, al Foro de San Pablo y al “estatismo y al comunismo”.
Por último, enfatizó los supuestos logros de su gestión y denunció un intento de golpe en 2025, declarando que “nuestro programa económico está tan bien diseñado que superó todos sus embates”.
Calificó a quienes denuncian la crisis que atraviesan muchos sectores económicos en la Argentina como “zurdos mugrosos negadores de la realidad” y concluyó su discurso afirmando: “Estamos en una batalla que nos excede a cada uno de nosotros y a nuestras naciones, es una batalla entre el bien y el mal”.