El 16 de julio, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, fue el anfitrión de un encuentro donde se analizó la necesidad de abordar el extremismo de izquierda, sugiriendo que los países debían colaborar en materia de inteligencia y unir esfuerzos de sus fuerzas de seguridad. Durante su discurso, Rubio destacó que en el pasado ya habían logrado derrotar a la izquierda en conjunto, mencionando ejemplos como el de los Montoneros.
En esa misma jornada, Quirno publicó en sus redes sociales fotografías de la cumbre, donde afirmó que “el terrorismo político de izquierda busca convencer a las sociedades libres de que el miedo es más fuerte que la ley y la violencia más poderosa que el voto como en Colombia, Perú y Bolivia. La izquierda erosiona los cimientos que sostienen a las sociedades libres. Por eso, y bajo el inquebrantable compromiso y liderazgo del Presidente Javier Milei estamos preparados para actuar juntos y de manera coordinada. Gracias Secretario Marco Rubio por invitar a nuestro país a ser parte de esta nueva iniciativa en la lucha por la democracia, la libertad y los valores de Occidente”.
El diputado peronista Agustín Rossi solicitó acceso a la información para que Quirno explicara el contenido de su discurso, que, según se conoció, fue ofrecido durante un almuerzo en la cumbre.
Sin embargo, la Cancillería respondió a Rossi que “la intervención del canciller tuvo lugar en un segmento de carácter cerrado” y que “la información correspondiente se encuentra alcanzada por las reglas de confidencialidad aplicables a los intercambios diplomáticos de esa naturaleza”. Por lo tanto, afirmaron que esta debía considerarse reservada y confidencial en función de la política exterior.
La comunicación oficial indicaba que “la divulgación de intervenciones realizadas en un ámbito diplomático cerrado, así como de comunicaciones diplomáticas, cables, instrucciones, memorandos e informes producidos o recibidos con relación a dicha reunión importaría exteriorizar contenidos intercambiados bajo pautas de confidencialidad, así como posiciones, evaluaciones, instrucciones y mecanismos propios de la conducción de las relaciones exteriores de la República Argentina”.
Adicionalmente, el Ministerio de Relaciones Exteriores aclaró que durante la cumbre no se adoptó ningún acuerdo, documento final ni declaración conjunta, y que no existían antecedentes que evidenciaran la asunción de compromisos en materia de cooperación en inteligencia o judicial, restricción de visados, o desfinanciamiento de organizaciones, entre otras medidas.
Esta información contrasta con los comentarios públicos de Quirno, quien había expresado su disposición a colaborar con Washington. Desde el Departamento de Estado se había informado sobre la creación de una “coalición” contra el terrorismo político, lo que podría indicar la formación de una asociación más duradera entre países.
Rossi cuestionó: “Es inconcebible que el canciller no pueda responder un pedido de acceso a la información pública que se hace desde el Congreso. Quirno no puede alegar que una reunión no es pública cuando él mismo la divulgó”. Además, se preguntó: “Estamos ante una contradicción evidente. ¿Cuál es el verdadero Quirno: el que escribe en redes sociales o el que brinda esa respuesta oficial?”
Previo a la cumbre en Estados Unidos, un medio de comunicación había revelado que el Departamento de Estado había consultado a alrededor de veinte países sobre grupos de izquierda. Sin embargo, desde el Palacio San Martín afirmaron no contar con registros de tales consultas, lo que podría resultar incompatible con la Ley de Inteligencia.
La Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) también tuvo representación en el encuentro de Rubio, enviando a José Lago Rodríguez, segundo a bordo de Cristian Auguadra. A través de sus redes sociales, Lago Rodríguez se mostró orgulloso de que Argentina fuera uno de los cinco países seleccionados para exponer en la cumbre. No obstante, ante la Comisión Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia, las autoridades de la SIDE manifestaron que no manejaban hipótesis sobre extremismo de izquierda.
Esta afirmación contrasta con las declaraciones del Presidente Milei, quien en una entrevista afirmó que existían terroristas disfrazados de estudiantes y docentes en las universidades, y agregó que se habían observado actos terroristas en las calles.
No es la primera vez que el Gobierno menciona supuestos actos terroristas en relación a manifestaciones. En junio de 2024, utilizó ese argumento para justificar la detención de 33 personas que protestaban contra la Ley Bases. El Ministerio de Seguridad había apuntado a los movilizados en contra de la denominada Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.
Posteriormente a la cumbre en Washington, la Casa Rosada anunció la visita de Andrew Bailey, número dos del Buró Federal de Investigaciones (FBI), al nuevo Centro Nacional Antiterrorismo (CNA), organización creada bajo la administración Milei en octubre, que se sumó recientemente al Ministerio Público Fiscal por decisión del procurador interino Eduardo Casal.